El Equilibrio Del Sodio Y Potasio En La Alimentación

El Equilibrio Del Sodio Y Potasio En La Alimentación

Nota extraída de la revista Integral, escrita por Elena Perea, N° 263, de Noviembre del 2001, Editorial Integral, Barcelona, España.

Nuestra dieta contiene sodio en exceso, mucho más que potasio, cuando debería ser al revés. Esto provoca hipertensión, hipoglucemia y a largo plazo, muchas enfermedades crónicas. Eliminar la sal es la primera y mejor medida para evitarlo. (Nota nuestra: hay que tener en cuenta que hay personas con baja presión sanguínea, que necesitan algo de sal en su dieta diaria).

La importancia del equilibrio entre los minerales Sodio y Potasio, ha sido evidente para las medicinas orientales, como la Medicina China y la Ayurvédica, que reflejan en su filosofía la naturaleza opuesta de estos dos metales. La Medicina Alopática ha relacionado un exceso de sodio con la hipertensión, pero todavía no reconoce los efectos a largo plazo de un desequilibrio entre sodio y potasio.

Para la medicina naturista, especialmente la nutrición ortomolecular, un desequilibrio entre estos dos metales sienta las bases para la aparición de enfermedades crónicas, dificulta la absorción de nutrientes a nivel celular y nos lleva a una pérdida de energía vital.

Aunque el sodio y el potasio pertenecen a la misma familia y tienen características químicas similares su distribución corporal es diferente. Alrededor del 95% del potasio en el cuerpo humano se encuentra en el interior de las células, mientras que la mayoría del sodio se encuentra en el líquido extracelular, la sangre y otros fluidos. El potasio es el mineral más abundante en nuestras células y por lo tanto es lógico que necesitemos que nuestra dieta lo contenga en grandes cantidades.

La proporción justa

La dieta actual es pobre en potasio ya que este mineral se encuentra en frutas y verduras que son escasas en la dieta y además se pierde fácilmente al cocinar o procesar los alimentos. Las necesidades mínimas de potasio son de 2,5 g diarios y la cantidad de potasio en la dieta típica varía entre 2 y 5 g diarios. Estos niveles de potasio no constituirían un problema para nuestra salud si no fueran acompañados por un exceso de sodio. Las necesidades diarias de ambos macrominerales son interdependientes… A mayor ingesta de sodio, mayores son las necesidades de potasio.

La cantidad diaria recomendada de sodio para los humanos es de 500 mg. diarios. En la dieta típica de las sociedades desarrolladas se consumen entre 5 y 20 gramos diarios, es decir como media unas 20 veces la cantidad recomendada. Esto implica que en las sociedades industrializadas se tiende a consumir el doble de sodio que de potasio. Sin embargo, para mantener una buena salud los investigadores recomiendan ingerir cinco veces más potasio que sodio. Con una ingesta diaria de sodio entre 5 g y 20 g se deberían consumir entre 25 g  y 100 g diarios de potasio.

Proceso evolutivo

La concentración de potasio dentro de las células es consecuencia de un proceso evolutivo. En la medicina china se considera que las formas de vida que tienen más potasio se mueven hacia fuera del agua (que se considera un estado primitivo), hacia seres más evolucionados e inteligentes.

Las células más primitivas existían rodeadas de agua de mar, un medio en el que los iones de sodio y cloro eran los más abundantes. Esta gran concentración de sodio hacía que, si no se ideaba un método para expulsar el sodio de dentro de las células, éstas se llenarían de agua debido al proceso osmótico, lo que estiraría la membrana celular y disolvería su contenido. Así surgió la bomba de sodio y potasio que transporta los iones de sodio fuera de las células y los iones de potasio hacia el interior.

La diferencia en la concentración de iones de sodio y potasio dentro y fuera de la célula, representa energía almacenada. Esta energía se libera gracias a la bomba de sodio y potasio y se utiliza en el transporte de minerales, glucosa y aminoácidos al interior de la célula. Un desequilibrio entre sodio y potasio afecta al funcionamiento de la bomba de sodio-potasio y por lo tanto al transporte de nutrientes vitales para el correcto funcionamiento de las células.

 

La concentración de los iones de sodio y potasio determina el volumen de los fluidos intra y extracelulares. Estos minerales son responsables de la osmolaridad de los fluidos corporales y por lo tanto controlan el volumen de agua dentro y fuera de las células. Cuando el sodio entra en las células le sigue agua debido a la diferencia de presión entre los líquidos intra y extracelulares. Un exceso de líquido hace que se expanda el compartimiento intracelular, lo que causa edema y sensación de hinchazón.

Como afecta a tu salud

Altos niveles de sodio son un factor fundamental en el desarrollo de la hipertensión, aunque no todos los casos de hipertensión son debidos a este factor.

Estudios recientes han revelado que, en aquellas poblaciones donde se consume menos de 500 mg. diarios de sal y que no siguen un tipo de dieta desarrollada, la hipertensión es prácticamente desconocida. El equilibrio entre sodio y potasio es un factor más importante en la hipertensión que la cantidad de sodio aislada. Existe un mecanismo hormonal que regula tanto la tensión arterial como los niveles de sodio en sangre, lo que hace que estas dos funciones estén relacionadas.

Se cree también que un nivel elevado de sodio puede causar un bajo nivel de azúcar en sangre o hipoglucemia. En el caso de la hipoglucemia ocurre algo parecido que con la hipertensión, el mecanismo que regula los niveles de sodio está relacionado con el que regula los niveles de azúcar en la sangre. Al incrementarse la eliminación de sodio a través del riñón se disminuye simultáneamente la producción de las hormonas glucocorticoides que controlan los niveles de azúcar y su metabolismo.

 

Tanto el sodio como el potasio son necesarios para la conducción de impulsos nerviosos y la contracción muscular. Por lo tanto la función nerviosa, la contracción muscular y los latidos del corazón se pueden ver afectados por una desproporción entre sodio y potasio. También puede dar lugar a irritabilidad, confusión mental, síndrome premenstrual y falta de sueño y concentración.

 

La energía presente en los alimentos que ingerimos se libera a través de un proceso de oxidación, que debe ser lo más completo posible para evitar que queden productos tóxicos de desecho. El potasio promueve el proceso oxidativo, al contrario que el sodio que lo inhibe, favoreciendo la acumulación de ácidos y toxinas.

Una oxidación ineficiente de las materias primas se relaciona con enfermedades crónicas como el cáncer.

 

Cuando existe una acumulación de toxinas en el organismo las mujeres utilizan la vía de la menstruación para eliminar este exceso, lo que lleva a periodos abundantes y abortos no deseados. Una cantidad excesiva de sodio causa fatiga, pesadez en las extremidades y depresión debido a la energía vital que se está empleando en eliminar el sodio de las células.

 

Tratamiento

Una vez que el sodio ha empezado a acumularse en el interior de las células, esté provocando o no una enfermedad crónica, el tratamiento para eliminarlo debe ser supervisado por un especialista en nutrición ortomolecular. Cuando se libera el sodio de las células le acompañan toxinas y ácidos. Un terapeuta será capaz de ayudar a que estas sustancias tóxicas sean eliminadas al exterior del organismo y no queden circulando y provocando malestar.

Pero hay ciertas medidas que podemos tomar que nos ayudarán a que no se agrave este desequilibrio y que también pueden tener efectos terapéuticos a largo plazo, y la primera de estas medidas es claramente eliminar o reducir al máximo la cantidad de sodio en nuestra dieta.

 

Alimentos ricos en Potasio

Entre los alimentos más ricos en potasio se encuentran el apio, coliflor, berenjenas, tomates, pepinos, calabacines, las verduras de hoja verde y todos los tubérculos.

Como prevenir y corregir un desequilibrio sodio-potasio

1) Prescindir de sal o reducir su consumo al máximo. Sin embargo no es aconsejable prescindir de la sal radicalmente, el cambio debe hacerse paulatinamente para que el organismo se vaya ajustando a la nueva situación. Para ayudar a nuestro paladar se debe hacer uso abundante de vegetales ricos en sodio orgánico como el apio, las acelgas, la remolacha, los nabos, las zanahorias, las espinacas, las endibias y también hacer buen uso de especias, hierbas aromáticas, ajo y limón.

2) Evitar otras formas de sodio como son los aditivos de nitrito de sodio usados en los alimentos curados, el bicarbonato de sodio, monosodio glutamato.

3) Reducir al máximo las pérdidas del potasio presente en los alimentos que se producen al cocinar. Para esto se recomienda tomar diariamente alimentos crudos en ensalada y consumir el agua de cocción de las verduras en sopas o caldos.

4) Las comidas procesadas o ya preparadas normalmente tienen unos altos niveles de sodio y bajos niveles de potasio: sopas de sobre, pan blanco, productos enlatados, purés de papas instantáneos, aceitunas, la mayoría de cereales de desayuno tipo cornflakes y la mayoría de las galletas.

5) Hay ciertos factores que producen pérdidas de potasio y que debemos evitar. Por ejemplo el consumo de alcohol y café, el exceso de azúcar en la dieta, el uso de laxantes y diuréticos, las aspirinas y todas las medicinas que contengan ácido acetilsalicílico.

6) Incrementar el consumo de alimentos ricos en potasio, como son las verduras, frutas, legumbres, semillas y cereales integrales.

7) Evitar el consumo excesivo de productos lácteos y otros productos de origen animal que no solo son altos en sodio sino que a su vez promueven la entrada de sodio en las células.

8) Para ayudar a nuestras células a expulsar sodio y a incrementar su energía vital necesitaremos incorporar minerales y vitaminas. Son especialmente necesarios los minerales magnesio, cinc y selenio. Una deficiencia de cinc produce una disminución del sentido del gusto por lo que nuestro paladar nos pide sal en las comidas. El cinc se encuentra principalmente en las nueces de Brasil, los huevos, la avena, los maníes, las almendras y la lecitina de soja. (Nota nuestra: también en las semillas de zapallo peladas).

9) Para ayudar a que el sodio sea expulsado al exterior del organismo necesitaremos beber al menos de 1,5 a 2,5 litros de agua diarios dependiendo de nuestro peso corporal. Una mujer de unos 60 Kg. debería beber unos 2 Litros de agua diarios mientras que un hombre de unos 80 Kg. debería llegar a beber 2,5 Litros.

Prescindir De La Sal

La sal no tiene ningún valor nutricional. Las necesidades diarias de sodio quedan suficientemente cubiertas con una dieta exenta totalmente de sal ya que el sodio se encuentra en todos los alimentos. Después de un tiempo comiendo sin sal, mucha gente acaba prefiriendo la comida menos salada. (Nota nuestra: esto es válido en enfermedades relacionadas con el exceso de sodio).

Alimentos ricos en potasio

Mg/100g. (Materia seca)
Apio                                    6.531
Lechuga                             6.430
Zapallito Zuchini                 5.713
Endibias                             5.015
Espinacas                          4.855
Pepino                                3.889
Tomate                               3.623
Coliflor                                3.276
Brócoli                                3.134
Berenjena                           2.957
Repollo                               2.727
Repollito de Brúcelas         2.357
Papas                                 1.747
Melón                                 2.658
Damascos                          2.109
Pomelo                              1.828
Banana                              1.606
Frutillas                              1.521

La eliminación del sodio en el tratamiento del cáncer

El cáncer es una de las enfermedades crónicas que más relacionada está con un grave desequilibrio entre sodio y potasio, que da lugar a cambios iónicos a nivel celular de carácter patológico. Algunos científicos han relacionado la rápida multiplicación de las células cancerígenas con una vuelta a un estado celular primitivo y embriónico. Esta naturaleza primitiva está a su vez relacionada con la dependencia de las células cancerígenas de un metabolismo no oxidativo. Ciertas terapias contra el cáncer que se enfocan principalmente en la eliminación del sodio y las toxinas del interior de las células, están teniendo resultados muy positivos.

¿Qué pasa cuando tenemos más sodio que potasio?

Antes de que un desequilibrio cause o contribuya a la aparición de una enfermedad crónica en general, hay una serie de signos indicativos:

  • Irritabilidad y Confusión mental
  • Dolores de cabeza (especialmente sobre los ojos)
  • Problemas de sinusitis
  • Fiebre del heno
  • Piernas hinchadas y pesadas
  • Retención de líquidos
  • Distensión abdominal
  • Dolores musculares y de articulaciones
  • Pérdida de fuerza
  • Dificultad para conciliar el sueño
  • Picor de piel
  • Pelo graso o con caspa
  • Encanecimiento prematuro del pelo
  • Arrugas prematuras
  • Desear comida salada
  • Sed excesiva
  • Catarros frecuentes
  • Pérdida de calcio en los huesos
  • Frecuencia al orinar
  • Períodos abundantes
  • Síndrome premenstrual
  • Lesiones herpertiformes
  • Tensión alta
  • Disfunciones del ritmo cardíaco

Enfermedades crónicas

Si las señales anteriores no se tienen en cuenta, puede desarrollarse alguna enfermedad crónica relacionada con el exceso de sodio: cáncer, tuberculosis, artritis, alergias, úlceras, enfermedades coronarias, arteriosclerosis, esclerosis múltiple, tirotoxicosis, enfermedad de Méniere, fiebre glandular y plasmo-toxicosis.

Nota del Spa Las Dalias

A nuestro modo de ver, si alguno de los síntomas mencionados anteriormente existe es importante llevar adelante una alimentación basada en cereales integrales. Estos alimentos tienen la proporción más equilibrada entre sodio y potasio, especialmente el arroz integral. También son fuente de equilibrio nutricional y de equilibrio entre estos nutrientes, las legumbres (porotos negros, aduki, lentejas, garbanzos y derivados de la soja, como queso de soja no transgénica), frutas que no contengan exceso de azúcar, verduras y semillas.

En este sentido es muy valiosa la visión que ha tenido en el pasado, el médico nutricionista Ishitsuka Sagen, que vivió en el siglo XIX y cuya visión, investigación y estudio, en relación a lo que significa una alimentación equilibrada, fue la  base de terapias nutricionales actuales, tales  como la macrobiótica.

En el libro “George Ohsawa y la tradición religiosa del Japón” de Ronald E. Kotzch, Ph.D., se citan algunas de las ideas de Ishitsuka en relación al equilibrio sodio-potasio y lo que significan estos minerales en la salud humana:

“En primer lugar, afirma que la salud y la longevidad humana dependen de un equilibrio adecuado en el cuerpo entre las sales de sodio y potasio. Mientras que la teoría nutricional de Occidente estaba enfatizando la importancia de las proteínas y carbohidratos, Ishitzuka dice que los minerales son la clave para una nutrición adecuada. De principal importancia son el sodio (Na) y el potasio (K). La tasa entre estos elementos determina la habilidad del cuerpo para absorber y utilizar los demás nutrientes. El funcionamiento saludable del organismo humano depende de que Na y K estén en armonía.

Lo que se ingiere por boca determina primariamente la tasa de sodio y potasio del cuerpo humano.

Toda enfermedad tiene por inicio un desequilibrio de sodio y potasio producido por una dieta inadecuada.

Los gérmenes de las enfermedades contagiosas sólo atacan a las personas débiles y susceptibles debido  a un desequilibrio de su Na/K. Ishitzuha afirmaba que ciertos alimentos susceptibilizaban el cuerpo a ciertas enfermedades. Por ejemplo, la papa y los lácteos predisponen a la viruela. El cólera puede ser precipitado por un exceso de sal o de cloruro de sodio, mientras que el beri-beri resulta de una dieta de frutas conteniendo una gran proporción de potasio. El exceso de sodio dará tendencia a producir fiebre y el de potasio provocará escalofríos.

La tasa Na/K de los cereales integrales es aproximadamente de 3:7, que según Ishitsuka, es óptima para la salud humana. Por tal motivo proveen la base de una dieta saludable. El resto debe consistir de verduras, porotos, frutas y una pequeña cantidad de alimento animal, en todos los casos producidos en la misma zona climática.

En los meses calurosos se debe comer verdura y fruta fresca. En el invierno debe suplementar su dieta de granos con verduras conservadas según métodos naturales.

Ishitsuka  observa que en las áreas costeras, los habitantes tienden  a tener baja estatura, a ser más bien gruesos, y de cara redonda. Esto según afirma se debe a la relativa abundancia de sodio en el suelo y aire y en los alimentos.

En las llanuras continentales, lejos del mar, y en lo alto de las montañas, el potasio domina en el medio ambiente y por lo tanto en los alimentos. Las personas tienden a ser más altas y delgadas y a tener rostros más ovalados. Les falta la fuerza física de las personas dominadas por Na, pero tienen mayor resistencia y flexibilidad física.

Según él, los tipos humanos dominados por el sodio tienden a ser físicamente activos y ruidosos y con cierta agresividad, son más mundanos, su perspectiva del mundo es propensa a ser materialista.

Las personas dominadas por el potasio son más tranquilas y sensitivas, son en general vegetarianas. Tienden a ser humildes y retraídas. Su punto de vista del mundo es más espiritual. Mientras el deseo sexual de las personas dominadas por el Na tiende a ser más esporádico, intenso y de corta duración, el de los dominados por K es más constante y suave y continuado hasta una edad avanzada. Mientras que la dieta rica en Na desarrolla la inteligencia mundana, la rica en K desarrolla la sabiduría espiritual.”

En esta oportunidad elegimos ingredientes que ayudan a este equilibrio de sodio y potasio, como arroz integral, apio y zuchini.
Mirá la receta Zuchinis rellenos de arroz integral primavera

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