Aprender a comer y a vivir en Libertad

Aprender a comer y a vivir en Libertad

“En los comienzos de los años 80, viviendo en una ciudad con las características propias de cualquier lugar donde habitan muchas personas y con el ritmo vertiginoso y agitado de las grandes capitales, volvía a tener por segunda vez (la primera había sido a los 19 años, en que fuí operada) ovarios poliquísticos.
Ante la posibilidad de tener que reiterar la operación, a la cual me resistí, un amigo me sugirió acercarme a un orientador médico macrobiótico.
Así lo hice y a los pocos meses, ya había incorporado esta dieta.
A los 6 u 8 meses, los quistes se habían reducido y un importante cambio externo e interno se iba operando en mí…”

Estas palabras de la autora nos introducen en el camino que debió recorrer para recuperar su salud, y a través del cuál fue descubriendo los innumerables beneficios de la macrobiótica, tanto como dieta, como una nueva forma saludable de encarar la vida.

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