Diabetes, Una Forma Natural De Abordarla

Diabetes, Una Forma Natural De Abordarla

¿Qué es la diabetes?

Esta enfermedad está causada por la falta de funcionamiento de los Islotes de Langerhans del páncreas, grupo de células especializadas en sintetizar hormonas. Con esta carencia el páncreas presenta una deficiencia en la producción de insulina, que es una hormona que posibilita la entrada de glucosa en las células del todo el cuerpo, para ser utilizada en el metabolismo celular, indispensable para la supervivencia. Este hecho produce un debilitamiento de la sangre, en la cual aumenta considerablemente el nivel de glucosa.

En la diabetes se altera el metabolismo del azúcar, por lo tanto la oxidación de las grasas, que depende de la oxidación de la glucosa, no se realiza con uniformidad. Las grasas parcialmente oxidadas dan lugar a lo que se conoce como cuerpos cetónicos y aparece acetona, en la orina y a menudo el aliento empieza a oler a acetona. Se forman también otros tipos de cuerpos cetónicos ácidos en grandes cantidades y esta condición precisa de una acción constante de contrarresto, lo cual agota la reserva mineral del cuerpo. Esta situación conduce al desarrollo de acidosis y altera el metabolismo del dióxido de carbono. Como el dióxido de carbono no se puede descargar fácilmente, esto supone la presencia de una toxina en el cuerpo lo cual puede llevar a convulsiones, coma y muerte (Michio Kushi “Curación Natural”).

La diabetes puede atacar a personas de todas las edades. Existen dos tipos, la adulta y la juvenil. Más allá de los 35 años esta condición puede ser revertida, ya que en el caso adulto, la capacidad de producir regularmente insulina fue perdida por hábitos de vida equivocados que pueden modificarse, pero en los jóvenes diabéticos esta tendencia a la irregularidad insulínica tiene mucho que ver con la forma de vivir y alimentarse de su progenitora durante el embarazo, esto genera una constitución más débil de todo el organismo y más específicamente del páncreas del niño o joven. No obstante a partir de un cambio de hábitos alimenticios la cantidad de insulina que debe darse al joven diabético disminuye considerablemente, aunque su recuperación es más lenta que en el caso del adulto. (Tomio Kikuchi “Autocontrolterapia”).

Síntomas

Según el Dr. Pablo Saz “El Nacional Diabetes Data Group de Estados Unidos, establece la enfermedad a partir de los siguientes criterios:

Concentración de glucosa sanguínea en ayunas igual o superior a 126 mg/dl al menos en dos ocasiones separadas.

Tras ingerir 75 grs. de glucosa, una concentración en sangre de 200 mg/dl a las dos horas en dos muestras repetidas.

Síntomas de micción frecuente, sed y apetito excesivo. Es básico descubrirlo en niños que a veces se orinan en la cama y se les atribuye enuresis u otros trastornos.

Según el Dr. Saz es importante señalar que hay diabetes cuando se dan todas las premisas para sufrirla y no solo cuando lo marcan los análisis. Si no hay síntomas clínicos no hay diabetes, hay otra cosa. Una de esas cosas es la intolerancia a la glucosa, que se da solo cuando la glucosa está alta en los análisis, pero no hay síntomas clínicos. Es importante su diagnóstico pero no para medicar sino para prevenir, enseñándole a la persona a modificar hábitos de vida, de dieta y actividad física”.

Cifras

La diabetes es una enfermedad muy común en la actualidad, en el mundo occidental. La sufre el 30% de la población mundial y causa la muerte de 3.200.000 personas por año en todo el mundo.

Según fuentes de la Asociación Británica para la Diabetes, en el año 2010 cerca de 220 millones de personas en el mundo, el doble que ahora, padecerán diabetes. Pero será en los países en vías de desarrollo donde el incremento de esta enfermedad será más notorio, porque parte de índices bajos e irán emulando a los países desarrollados. No cabe la menor duda de que para estos países el mundo occidental, es el paraíso, la tierra prometida, y tratan de copiar sus costumbres socioculturales, entre las que se encuentran los hábitos alimenticios. En la sociedad occidental, sociedad de la opulencia y del logro, altamente competitiva, industrializada, alienada y materializada, el incremento de enfermedades cardiovasculares y diabetes es realmente alarmante.

Según la Organización Mundial de la Salud, en el año 2025 habrá en el mundo cerca de 300 millones de diabéticos. Una cifra con carácter de epidemia.

La diabetes es motivo de preocupación creciente por su elevada prevalencia y por ser causa directa de elevados costos sanitarios, discapacidad y muerte.

La propia capacidad de cuidarse

Las enfermedades en general están relacionadas con nuestra propia capacidad de ver la vida. Todos buscamos siempre afuera de nosotros mismos, la posibilidad de fortaleza, de afecto, de seguridad, sin percibir que está dentro de cada uno el propio manantial de afecto y amor. La diabetes es una más de las enfermedades generadas por esa falta de afecto, de cuidado en uno mismo y en lo que a uno le rodea. En la diabetes juvenil entre las causas podemos enunciar esta actitud antes mencionada durante el embarazo y el cuidado del bebé durante el primer año de vida. En la edad adulta, la diabetes tiene que ver con la propia responsabilidad individual frente al cuidado de sí mismo.

Según Ruediger Dahlke, autor del libro “La Enfermedad como camino” y “La enfermedad como símbolo”, “La diabetes es una enfermedad muy común en la actualidad, a la que se la relaciona con el amor y su carencia. Las células no se abren a la entrada de la glucosa. Al azúcar se lo relaciona con el afecto, de hecho que el primer sabor que ingerimos es el dulce, este es el gusto de la leche materna. En la diabetes está el deseo de disfrutar de las cosas dulces, es decir del amor, de la vida dulce, al mismo tiempo que existe la incapacidad de aceptar el amor y dejarlo entrar, no poder recibir la dulzura de la vida ni dejarla entrar hasta lo más interno (de las células), no poder entregarse al amor, no tener confianza para entrar en su reino”.

El autor del libro: “Vivir con diabetes”, Juan José Murillo, dice: “Como cualquier enfermedad, la diabetes no puede ser contemplada únicamente desde una perspectiva biológica sino desde una perspectiva integral biopsicosocial. Y es verdad que actualmente nuestra sociedad promueve comportamientos desde la infancia utilizando los poderosos medios de comunicación, incompatibles muchas veces con la salud. Muchas enfermedades se producen como causa de nuestros hábitos culturales, consumismo, alimentación, tabaco, alcohol, etc. y de la contaminación ambiental, en cuya raíz se encuentra el comportamiento del hombre. El notable incremento de la diabetes y de otras enfermedades, por ejemplo, el cáncer de mama, probablemente obedezca a cambios operados en el medio ambiente y en los hábitos de vida. Porque aún cuando las causas de la enfermedad sean biológicas, como las originadas por un virus, su frecuencia, distribución y perturbación están no obstante determinadas por la forma en que la cultura establece los roles de los hombres, de las mujeres, de los niños y de los adultos. Por todo ello, se pueden establecer ciertas conexiones entre los modos de relacionarse las personas con su medio interpersonal, familiar, social, laboral, etc. y la aparición de la enfermedad. La diabetes es una enfermedad multifactorial en la que se combinan factores genéticos y de tipo ambiental. Uno de los desencadenantes de la diabetes, por ejemplo, son los errores alimenticios. La llamada comida rápida o comida-basura, rica en proteínas y grasas saturadas, así como la ingesta excesiva de azúcares refinados, dulces y bollería, conjuntamente con la competitividad, el estrés y la vida sedentaria, hacen que en nuestra sociedad la prevalencia de la diabetes sea cada vez mayor.

La tensión emocional es parte esencial del proceso patológico de la diabetes. El cuerpo físico y la conciencia del ser humano trabajan siempre en equipo y de ahí la importancia de ser conscientes de nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, deseos y creencias ya que de todos ellos dependen las reacciones de nuestro organismo. Nuestra mente, según lo que estamos pensando, vibra emocionalmente. Y según lo que estamos sintiendo, hacemos en consecuencia funcionar el cuerpo físico. Las perturbaciones del espíritu se hallan en íntima dependencia del subconsciente. La falta de armonía en el plano de la conciencia es la que genera posteriormente las molestias y síntomas de cualquier padecimiento físico. La enfermedad es, por tanto, la manifestación física de la carencia de equilibrio y armonía en la conciencia del individuo. Es obvio que las personas estamos hechas de células, moléculas, órganos, etc., pero también de experiencias. Los pensamientos, sentimientos, emociones y el correspondiente equilibrio cuerpo-mente, afectan a nuestro organismo exactamente igual que los factores genéticos y ambientales”.

Niños de corta edad que enferman de diabetes

Según el mismo autor, Juan José Murillo, “Cuando un miembro de la familia enferma se produce una sacudida en el seno familiar. Cuando además el que enferma es un niño, esa sacudida se transforma en una bomba emocional. Para los padres la experiencia será inolvidable y uno de los acontecimientos más difíciles de sus vidas. Es de lamentar que cada vez haya más niños a los que se les diagnostica diabetes. Afecta igual a ambos sexos y presenta dos momentos de máxima frecuencia: a los 6 o 7 años y al llegar a la pubertad. En los casos que conozco he procurado obtener la mayor información posible de sus padres. Un punto muy importante de interés para mí es conocer cómo han vivido el embarazo, su paternidad-maternidad, incluso la concepción. Porque hoy sabemos que desde el primer despertar de la conciencia el feto vive al compás del corazón de su madre. Cada vez que se mueve la madre, el niño se mece suavemente dentro de su vientre. Durante la gestación, todas y cada una de las emociones y sentimientos que una madre vive, es decir, su estado físico, su entorno social y vivencial, su vida sentimental y emotiva, etc., es compartida también por el bebé, quien vive en simbiosis total con su madre. Conoce y sabe de sus pensamientos, sentimientos y emociones, siente cuando su madre ríe, llora, está triste o es feliz, si ha sido bien recibido o por el contrario es rechazado. Incluso intuye si llega en un mal momento o viene con un pan debajo del brazo.

Bien, pues todos estos datos son cruciales para entender la personalidad del pequeño, cómo siente y, en consecuencia, de qué manera se relaciona con el mundo y consigo mismo. Aunque es en el adulto cuando se observa de manera meridiana lo dicho anteriormente. Generalmente, la persona diabética ha sido un bebé al que le ha faltado el contacto con los padres porque uno de ellos o ambos eran poco demostrativos de su afecto. Esto no quiere decir que los padres no le quisieran pero sí nos habla de que una cosa es sentir el cariño paternal-maternal por los hijos y otra muy diferente demostrarlo a través de caricias, tomando al bebé en brazos, besándolo y acariciándolo. Manifestaciones de cariño como éstas evidencian que el amor y la confianza son cuestiones cruciales en el posterior desarrollo de la personalidad”.

Causas

Además de las causas socio-culturales, ambientales y emocionales podemos mencionar a aquellas que tienen que ver directamente con la calidad de la sangre y del medio interno en general. Toda manifestación tanto física como psicológica está relacionada con un debilitamiento general del organismo. No somos un hígado o intestino o páncreas, somos un cúmulo de aspectos, de fluidos corporales, de emociones y cuando un órgano en particular se enferma, esto está hablando de un desequilibrio general del cuerpo-mente.

La insulina es producida por masas de células, los Islotes de Langerhans. En estas masas de células existen células beta, que producen insulina y alfa que producen Glaucagon. En la diabetes las células beta están expandidas y pierden su capacidad de secretar insulina. Esto es causado por una condición muy ácida de la sangre, que resulta de situaciones de estrés emocional, tensiones, miedos, angustia y del consumo excesivo de alimentos azucarados, alimentos industrializados químicos, así como también del consumo excesivo de productos animales, que también crean una condición ácida en la sangre.

En general el mal funcionamiento de hígado está relacionado con un mal metabolismo de la glucosa, de manera que cuidando atentamente el funcionamiento de este órgano y del organismo en general haremos mucho en este sentido.

Cabe mencionar que una cosa es la enfermedad, es decir la diabetes y otra es el funcionamiento del órgano, en este caso el páncreas.

Hay muchas personas que sin llegar a ser diabéticas tienen una irregularidad en su glucosa, que se observa en los análisis clínicos. Los médicos, al no entrar estas mediciones, en el rango que determina la enfermedad, suelen no darle importancia. Pero tener 70 de glucosa o 100, es decir estar cerca del límite, hablan de una tendencia,  desequilibrio, que es importante observar y que están diciendo que habría que darle la atención necesaria al funcionamiento de los órganos y funciones corporales en general.

La condición ácida del medio interno, genera a su vez el aumento de los radicales libres. Se ha investigado que entre las causas se encuentra la presencia del aloxano, un derivado del ácido úrico que daña las células beta. La estreptozotocina es un compuesto nitroso que ha sustituido al aloxano para producir diabetes experimental en animales. Este compuesto se encuentra en las carnes ahumadas o quemadas. Estas sustancias que se emplean para intoxicar a las ratas de laboratorio y dañar su páncreas, también se usan en la alimentación habitual, de ahí la importancia de conocer esto para evitar alimentos industrializados, carnes y fritos de origen industrial. (Dr. Pablo Saz, Revista Cuerpo-mente, Nº 150 Editorial Integral).

Según el libro “Los alimentos medicina milagrosa”, de Jean Carper, Editorial Norma: Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Toronto (Canadá) sobre 100.000 niños en forma retrospectiva, mostró una relación entre diabetes infantil y consumo de leche de vaca.

En un estudio posterior se evidenció la presencia de anticuerpos contra la lactoalbúmina bovina, proteína de la leche de vaca, en el 100% de los niños diabéticos, mientras en el resto de la población este porcentaje es del 2,5%.

La Academia Americana de Pediatría en 1994, basándose en la revisión de más de 90 trabajos científicos que muestran esta correlación, declaró que si se evita la ingesta de la leche de vaca se puede prevenir o al menos retrasar la diabetes infantil en personas que presentan este tipo de intolerancia.

Investigaciones realizadas en el Hospital Infantil de Helsinski hacen ver que, mientras más precoz es el inicio en el consumo de leche de vaca, mayor es el riesgo a sufrir diabetes.

Posibilidades de resolución

En la actualidad, y desde el punto de vista de la medicina alopática, la diabetes Tipo I no tiene curación. La diabetes de Tipo II, sobre todo si se detecta precozmente, tiene posibilidades de mejorar sensiblemente hasta llegar a su curación.

Para la medicina naturista y para la medicina del Extremo Oriente (macrobiótica), la propuesta es modificar los hábitos de vida y en el caso de los niños que sea toda la familia la que se plantee una modificación del estilo de vida saludable para todos. La aparición de la diabetes es un hecho que afecta a todos y cada uno de los miembros de la familia y no sólo al niño que la padece. Se diría que es la familia en su conjunto quien enferma y el niño no es más que un emergente, el que muestra el desequilibrio de todo el grupo familiar.

Pero así como la enfermedad es el resultado de alteraciones que el organismo ha sido incapaz de superar, la curación ha de ser el fruto de una serie de cambios activos por parte de la unidad cuerpo-mente que restablezcan el equilibrio perdido. Incluso, si bien la diabetes Tipo I es más difícil de erradicar a partir de una vida en armonía con la naturaleza, puede llegar a ser más liviana y encontrar grandes cambios.

La Alimentación

Los alimentos a evitar son todos aquellos que generan la acidificación de la sangre y del medio interno y que generan una combustión rápida del azúcar en ésta, como: harinas refinadas, azúcar y alimentos azucarados en general, exceso de frutas con alto contenido en azúcar, exceso de grasas saturadas, como carne roja y de ave, lácteos en general, alcohol, excitantes como café, hierba mate y té negro, así como también el consumo de medicamentos, que son químicos que también acidifican.

Es importante llevar adelante una alimentación más alcalinizante que la habitual, basada en cereales integrales, legumbres, pescado, queso de cabra, verduras, algunas semillas y frutas con bajo contenido en azúcar.

En muchas dietas para diabéticos se aconseja el no consumo de carbohidratos y sí el de grasas, sin embargo, un estudio reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado, reveló que 40 grs. adicionales de grasa al día contenida en una hamburguesa, acompañada de papas fritas, triplica el riesgo de contraer diabetes, el exceso de grasa en especial de grasas saturadas provenientes de animales de cría intensiva, (carnes y lácteos) parece menoscabar la eficacia de la insulina. En la Universidad de Sydney (Australia), se observó que cuanto mayor era el nivel de grasa saturada en las células, mayor era la resistencia a la insulina. En cambio cuanto mayor era el nivel de grasas poliinsaturadas, es decir de aquellos alimentos que contienen Omega 3 y Omega 6, menor era la resistencia a la insulina.

Los alimentos ricos en Omega 3 y Omega 6  y aconsejados, son fundamentalmente, las nueces, el pescado.

Ya que en la diabetes uno de los problemas tiene que ver con la falta de minerales, es importante incorporar las algas de mar, que ayudan a reducir la presión arterial y el colesterol. Las algas comestibles (Kombu, Nori, Wakame, Hijiki), son fuente fundamental de minerales: yodo, calcio, hierro, magnesio, regulan la temperatura del cuerpo. Levantan el sistema inmunitario. Por su contenido en minerales, purifican el organismo y ayudan a disolver depósitos de grasa y mucosidades.

Según Jean Carper, en su libro “Los alimentos medicina milagrosa”: “son recomendados, en los casos de diabetes, los alimentos ricos en fibra soluble como las legumbres (soja, poroto negro, poroto aduki, lentejas) y la avena. La fibra de estos alimentos se convierte en una gelatina en el tubo digestivo, prolongando el tiempo necesario para absorber el azúcar de los alimentos y prevenir los picos peligrosos que se producen después de las comidas”. En relación a la gelatina que se forma en el aparato digestivo es de señalar el valor de consumir jalea de membrillo sin azúcar y jalea de manzana. Ambas frutas: el membrillo y la manzana contienen pectinas que permiten absorber el azúcar en forma gradual. Es bueno incorporar estos alimentos sobre todo en horas de la tarde, con la merienda.

La importancia de la fibra

La fibra en sí es mucho más recomendable que los suplementos de fibra y justamente ésta se encuentra en una dieta basada en cereales integrales (trigo, arroz integral, avena, mijo, cebada perlada, quínoa, amaranto, centeno, trigo sarraceno, trigo burgol), legumbres, semillas, frutas, verduras, prescindiendo de harinas blancas, exceso de grasas saturadas y productos quimicalizados.

Los cereales integrales en grano ofrecen la mayor concentración de carbohidratos complejos y fibras. Como estos alimentos toman más tiempo para ser digeridos y absorbidos, tienden a suministrar energía de manera más gradual y continuada, asegurando que la energía esté disponible a largo plazo. El contenido de fibra determina primariamente la velocidad relativa de la liberación de azúcar: un contenido más alto de fibra permite una absorción más lenta y niveles de energía más continuos.

Los cereales integrales, legumbres y verduras cultivadas orgánicamente, suministran una importante provisión de fibras, proteína, ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales. Esta combinación es baja en sodio y grasa, ofreciendo en consecuencia, un valor alimenticio muy grande comparado con las calorías vacías de los carbohidratos refinados como el pan blanco, pasteles, dulces y azúcar blanca. La diabetes, justamente se asocia al consumo de dichos alimentos. (Michio Kushi, “Sida y autoinmunológica”).

El mijo, especialmente es uno de los cereales que generan una mejor combustión de azúcar en sangre. Un alimento propio para diabéticos, que es bueno de consumir como tentempié, ya que es absorbido lentamente, es una mezcla de mijo con poroto aduki (ver receta al finalizar). Ideal para consumir después de cada comida.

Cebolla, brócoli y canela

La cebolla, el brócoli y la canela son alimentos que contribuyen a mejorar la glucosa en sangre.

La cebolla cruda, cocida o en jugo está demostrado que funciona a mayor dosis más efecto. Entre los fotoquímicos activos se encuentran el disulfuro propílico de alilo, la alicina y la inulina. El brócoli es útil por su contenido en cromo y fibra, que también se obtiene de las legumbres y los cereales integrales.

Respecto de la canela, la revista británica New Scientist, mostró un trabajo de la Unidad de Investigación Agrícola de Maryland (EEUU), en el que establece que una cucharada al día de canela ayuda a los diabéticos Tipo II a utilizar la insulina, tanto a nivel de las células musculares como las adiposas, en las que la permeabilidad a la glucosa aumentó 20 veces.

Hierbas y alimentos especiales

Las hierbas que pueden ser utilizadas y que ayudan a generar una buena combustión de azúcar en sangre son especialmente: Marcela, Salvia.

La semilla de alholva o fenogreco, contiene sustancias que reducen la glucosa, puede añadirse a la avena en el desayuno.

La Stevia o hierba dulce, se utiliza como edulcorante, en venta en todas las dietéticas, suplanta al azúcar, miel y edulcorantes químicos como sacarinas, ciclamatos y aspartame, aunque conviene evitar su consumo porque genera mucha acidificación.

El ciclamato y sacarina derivan del petróleo y de sus hidrocarburos cancerígenos.

El aspartame que forma parte de las bebidas “Diet y Light”, como las gaseosas, y cientos de productos lácteos y de repostería de venta masiva, se degrada en el organismo como alcohol metílico que genera diversos disturbios físicos y psicológicos. Hay muchas investigaciones al respecto que están dando evidencia de lo negativo para la salud de esta sustancia, en relación a problemas de ataque de pánico, depresión, diferentes tipos de tumores, ansiedad, (Ver Mary Nash Stoddard, fundadora de ACSN, Cadena de Seguridad para los Consumidores de Aspartame). En estos mismos informes se habla de que el consumo de Aspartame genera la adicción en el consumo de carbohidratos simples (azúcar blanca, panes, harinas blancas en general).

La alimentación para la persona que padece diabetes debe constar de alimentos naturales, orgánicos, debe estar equilibrada y saber cómo combinar los diferentes alimentos, por eso es necesario consultar con alguien especializado para poder llevar adelante una dieta equilibrada que contenga los nutrientes y alimentos indispensables en su justa medida sin faltas ni excesos y que permitan a su vez ir independizandose de medicamentos e insulina.

La actividad física

Ésta es básica en la vida de una persona diabética, pues mejora la sensibilidad a la insulina y reduce la tasa de colesterol y el peso. Es importante que genere sudor y no suponer esfuerzos dolorosos. Haga frío, calor, llueva, es necesario realizarla siempre.
La Hidroterapia, alternando frío y calor, mejora la microcirculación sobre todo en extremidades, pies y manos.

¿Cómo ver la enfermedad?

Es lamentable que para solucionar la diabetes se ponga toda la energía en crear nuevos medicamentos, que terminan siendo, una vez más, un negocio rentable para los laboratorios medicinales, al igual que lo que sucede con tantos tipos de enfermedades de la época, en lugar de poner la energía en educar a la población en hábitos de vida diferentes, tarea más urgente que cualquier otra, en dónde se incluya el comer natural y equilibradamente, trabajar sin estrés, apreciar la vida en sí misma, porque sí, vivir sin apuro, expresar los sentimientos…

Ya adultos o bien como padres de niños enfermos tenemos que investigar profundamente la afección que tenemos, no dejar en manos de otros la resolución, no ser espectador, sino protagonista. Ver si la enfermedad está relacionada con formas equivocadas de vivir y ver la oportunidad, en ese caso, de generar un cambio, aprender del conflicto y de la enfermedad para poder cambiar.

Es necesario poder ver la enfermedad desde una perspectiva holística, buscar médicos que propongan esta forma de curación, de ayuda, teniendo en cuenta todos los aspectos que hacen a un individuo y no como se ve normalmente, por ejemplo, en el caso de la diabetes, como a un páncreas.

También es importante conocer los riesgos de mantener la enfermedad y como el corazón puede verse afectado, así como también la vista, un sentido fundamental para la vida.

A veces nos acostumbramos a algo que nos parece normal y no vemos que esta supuesta normalidad, como es por ejemplo inyectarse insulina, o tomar el medicamento para regular la glucosa, significan a largo plazo riesgos muy grandes.

La dependencia

La diabetes es una enfermedad que implica una actitud fuerte de dependencia, en especial a la insulina. En otras enfermedades la dependencia también está dada a partir de la ingesta de tal o cual medicamento, por ejemplo, para bajar la hipertensión, para poder dormir, para bajar el colesterol, etc.

Obviamente no podemos negar el valor que puedan tener, en determinadas oportunidades las terapias con medicación, y también el que puedan existir avances en la ciencia como para ayudar a la gente a resolver, a sufrir menos y a mejorar su calidad de vida. Hay momentos en que la medicación se hace imprescindible, mismo en la diabetes Tipo I, la insulina es necesaria y en la Tipo II, hay momentos en que no hay otra posibilidad, no obstante existen posibilidades de cambios a partir de un cuidado natural.

Mucha gente prefiere la operación quirúrgica, con su sabida anestesia, la baja del sistema inmunológico y energético que dicha operación implica, el desgaste emocional y el debilitamiento general, la toma de antibióticos y antiinflamatorios, los dolores, etc. a cambiar hábitos de vida, a comer de una determinada manera, a realizar diariamente actividad física, a realizar ciertos tipos de tratamientos como aplicaciones de arcilla, hidroterapia, darse espacios de silencio. Sienten que es más cómodo operarse que cambiar.

Muchas veces, también se muestran las posibilidades de curación a partir de formas naturales y sin embargo no se termina de creer en ellas, se prefiere lo conocido, lo masivo, aunque esto no sea totalmente efectivo y tenga tantas contraindicaciones. Lo nuevo, aunque se sepa bueno, da inseguridad y lo conocido, aunque no muy bueno da seguridad.

El miedo es un factor fundamental en relación a contraer enfermedades y a sostenerlas en el tiempo. La sociedad en general fomenta el miedo, si no existiera ese temor fomentado por la misma medicina, no se venderían tantos medicamentos y los laboratorios medicinales no serían casi el primer negocio más rentable del mundo.

El miedo modifica la calidad de nuestra sangre, genera los radicales libres y en la mente, concretamente permite implantar aquello a lo que se teme, pasando luego estas sensaciones

Muchas investigaciones dan prueba de que el cerebro transmite a la sangre, a través de los al cuerpo. Llamados neurotransmisores, que son las manifestaciones biológicas de las emociones, sustancias químicas que modifican la calidad de la sangre, generando enfermedad o salud.

El miedo a su vez genera dependencia, dependencia a una autoridad en la que se cree, y no se cuestiona, llámese a ésta las normas y formas sociales de curarse, el médico o el medicamento.

No se trata de renegar arbitrariamente de esto, sino de cuestionar, analizar reflexivamente, usar el sentido común. La dependencia a un medicamento genera también dependencia psicológica, genera la sensación de que la resolución viene de afuera, esto debilita al ser humano, cuando en verdad los resortes de una vida equilibrada están siempre dentro de uno, en la propia posibilidad de transformación.

La resolución de nuestros conflictos y enfermedades está en nosotros mismos, por supuesto aprendiendo de la naturaleza, de personas idóneas que tengan u ofrezcan una manera no violenta de curarse, no generando dependencias, falta de libertad o temor.

Cuando las formas de resolución implican cambios internos, modificar hábitos, siguiendo pautas concretas dadas por personas especializadas, la persona se fortalece y a su vez se sensibiliza, lo cual permite una solidez en su personalidad, que es de por sí altamente curativa y transformadora. No se trata de no hacer nada, sino hacer con amor, afecto, buscando el bienestar en todos los aspectos. La dependencia a formas, pautas, autoridad, comidas, hábitos, inhibe nuestra posibilidad de libertad y crecimiento interior.

Esta receta es ideal para consumir por aquellas personas que necesitan generar una buena combustión de azúcar en la sangre: Bocaditos de mijo con poroto aduki.

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