Herramientas Para Vivir Sin Estrés

Herramientas Para Vivir Sin Estrés

El estrés como síntoma de la época actual

A principios del siglo XX la enfermedad de moda era la tuberculosis y hasta parecía que el tenerla significaba estar a tono con la época, toser, hundir el pecho…

Esto le era propio en aquél momento a los artistas, ya sean músicos, poetas.

Hoy, en la actualidad, la enfermedad de moda es el estrés.

Suele ocurrir que hasta en ciertos sectores de la sociedad, queda bien estar estresado, es un indicio de estar  muy activo, produciendo.

Cuanto más ansioso, estresado  esté alguien, según ciertos parámetros sociales,  pareciera ser que esa persona está mejor vista que otras, ya que se supone que está funcionando creativa, productivamente, generando recursos, valores sobreestimados en la sociedad.

El estrés implica, tensión, sobrecarga, rigidez y está aparejado con  innumerable cantidad de enfermedades que también son propias de la época.

Se habla ya,  de  enfermedades epidemia, que no significa que sean contagiosas sino que están colapsando los consultorios médicos debido a estas problemáticas.

Seguramente, cada uno de nosotros nos vemos afectados por alguna de ellas: colon irritable, depresión, insomnio, ataque de pánico, hipertensión, sobrepeso y obesidad, hipercolesterolemia, alergias, anemia, remoción de útero en mujeres jóvenes, anorexia y bulimia, hipotiroidismo, diabetes, cáncer, sida, enfermedades del corazón, trastornos en la menopausia, incapacidad en concebir y sostener un embarazo, dolores de cabeza recurrentes, problemas digestivos y circulatorios, y otras.

 

El estrés que cada persona vive tiene que ver con varios aspectos

-La alimentación

Existen alimentos que excitan el sistema nervioso y otros que ayudan a serenar la mente.

Ocurre, que también el vínculo que uno tiene con la comida actúa de forma de estresar o serenar.

Si se es compulsivo, si no hay un orden, si no se piensa en lo que se va comer, es decir si no hay una forma conciente y responsable de alimentarse, la mente se embota e intoxica.

Cuando hay una actitud conciente y responsable frente a lo que se ingiere, sabiendo que lo que comemos hace a la calidad de la sangre, los órganos del cuerpo se equilibran y fundamentalmente la mente se torna perceptiva, sensible, aguda, sin desbordes emocionales.

El estrés que vivimos en nuestra vida cotidiana está íntimamente relacionado con la comida que ingerimos y el desorden que tal vez esa comida genera en uno.

Desayunar con café o mate, alguna galletita y algo dulce con azúcar blanca o diet, excita, desvitaliza y genera adrenalina.Luego almorzar alguna comida calentada en el microondas, con harinas blancas, una gaseosa o bebida artificial, o bien demasiada fruta, algún yogur de marca, con componentes artificiales, o bien carne o pollo periódicamente que contienen exceso de grasa o leche y quesos diariamente o alimentos con aceites hidrogenados, todo esto carga la función hepática, implica un gran esfuerzo para el sistema circulatorio, digestivo y desvitaliza. El organismo tiene que hacer un gran esfuerzo por contrarrestar este tipo de alimentos y uno luego carece de la energía necesaria para dar respuestas a los diferentes desafíos del vivir.

Un buen desayuno, sería por ejemplo: con un té verde o un té de hierbas como diente de león, marcela, té bancha, si se consume alguna tostada de pan integral de buena calidad, no comprado en supermercado, sino artesanal, con ingredientes saludables (harinas orgánicas), que los hay en el mercado, luego tal vez una fruta apropiada de la estación, pero no en exceso, porque el consumo excesivo quita vitalidad por la cantidad de azúcar que la fruta contiene, especialmente en invierno.

Durante el invierno necesitamos alimentos que den calor y en el verano alimentos que enfríen.

A ese desayuno del que hablábamos, le agregamos una compota de manzana, si los días son templados y cálidos y si son fríos una pastita de zapallo o zanahoria o un paté de lentejas o garbanzos. Es decir buscar lo salado en invierno y lo más dulce en verano.

Otra posibilidad de desayuno en invierno es, una sopa de verduras con arroz integral o avena cocida, con gotas de jugo de jengibre y 1/2 cucharadita de miso, que es el fermento del poroto de soja, dejado en reposo durante años con el grano de arroz o cebada y que tiene un poder revitalizante muy importante, así como desintoxicante. Luego un té de hierbas. Este tipo de desayuno implica energía para todo el día.

En verano un posible desayuno es el pan integral con compota de manzana y un jugo de zanahoria, manzana verde y jengibre.

Luego en el almuerzo, consumir cereal integral (arroz, trigo, cebada, mijo, pasta de harina integral), luego una proteína (huevo orgánico, guiso de garbanzos o lentejas o poroto aduki, si fuera otoño o invierno y si fuera primavera verano, una ensalada de dichas legumbres). Luego verduras, si es otoño o invierno más cocidas que crudas y si es primavera o verano más crudas que cocidas.

Esto tiene que ver con el hecho de que en invierno necesitamos más calor (alimentos más cocidos) y en verano más frío (alimentos más crudos).

Luego por la tarde alguna cosa dulce, que no signifique el uso de azúcar o harinas blancas, ni café o mate o té negro, que excitan al sistema nervioso y luego impiden un buen descanso por la noche. Se trata de consumir alguna fruta cocida, (manzana o pera, que ayudan a fijar el calcio) o una tostada de un buen pan integral o de harina de maíz con jalea de membrillo, que no contenga azúcar. En el mercado se venden dulces artesanales, endulzados con fructuosa. Té de hierbas, tipo lavanda, anís, cedrón, melisa, canela, manzanilla, o sea hierbas que ayudan a serenar la mente y el cuerpo, apropiadas para la tarde, para empezar a relajarnos.

Para la cena, una comida tranquila, frugal, de manera de evitar la sobrecarga del organismo.

La noche es el momento en que se producen los procesos de desintoxicación, de manera que es importante comer liviano, porque no tenemos capacidad de eliminar como durante el día. Por eso es importante tratar de comer bastante antes de irse a dormir y no en mucha cantidad. Cuando se come liviano de noche, uno se levanta con más energía y vitalidad y tiene más apetito y toma un buen desayuno lo que le permita una energía genuina durante el día.

Por eso de noche es bueno tomar una sopa de verduras (zapallo, zanahoria, cebolla, puerro), en verano solamente hecha crema en la licuadora o caldo con dichas verduras cocidas y en invierno agregándole avena o germen de trigo o harina de maíz, para que den más calor. Luego un poco de cereal (arroz, o fideos o mijo) y verduras cocidas, preparadas con aceite de oliva de 1º presión en frío.

Té de hierbas similares a los de la tarde.

Comiendo de esta manera o lo más parecido posible, uno puede encontrar una sensación interna de tranquilidad y ganas de vivir.

Hay que prescindir de productos artificiales, químicos, aquellos industrializados, excitantes del sistema nervioso como café, mate, té negro, alcohol, azúcar, carnes y evitar el consumo de lácteos industrializados y productos envasados y empaquetados.

Si es importante tener en cuenta que diariamente se deben ingerir cereales integrales, proteínas y verduras. En invierno más proteínas que en verano.

-El acercamiento a la naturaleza, aire, tierra, agua, sol, fuego

La naturaleza en sí es una fuente de energía. Estar cerca de ella y recibir los influjos de todos sus elementos y ser consciente de ello, impide a una persona alterarse,  por el contrario, da la posibilidad de relajarse.

Cuando una persona está contraída, tensa, no tiene energía, ésta no circula libremente, en cambio cuando se relaja, la energía fluye y no hay cabida para el estrés. El contacto con la naturaleza, disfrutándolo, distiende.

Buscar aunque se viva en una ciudad el acercamiento con la misma, ya sea trabajando con plantas y ponerlas en macetas, ya sea en plazas en contacto con los árboles, ya sea estando atento a las estaciones y al comportamiento del sol, las plantas, las estrellas, los árboles, uno mismo. Buscar de respirar aire puro aunque sea los fines de semana, en lugar de quedarse encerrado en un departamento o en un cine o shopping.

El aire puro desintoxica, el cuerpo y la mente. Buscar caminar descalzo por el pasto o por la tierra. Tratar de hacerse baños de arcilla, cada tanto, impregnándose de arcilla humedecida y aplicarla en todo el cuerpo, incluso la cara, especialmente los órganos del aparato digestivo, cuidando de no aplicar en la zona del corazón.

La arcilla, es decir la tierra, actúa aportando al organismo una cantidad de minerales, que seguramente se necesitan y por otro lado ayuda a sacar afuera lo que al organismo le sobra y lo está intoxicando.

Buscar el agua, especialmente en verano, ya sea de ríos, mares, arroyos o una piscina, no demasiado tratada con químicos y en invierno buscar el agua de bañera para relajarse y agregarle aceite de lavanda, que ayuda a distender o bien pétalos de rosas.

El contacto con el fuego en verano lo tenemos dando la posibilidad a todo el organismo de estar al sol en los horarios en que éste no está tan fuerte, o bien temprano de mañana o luego antes del atardecer, no más de 1 hora como máximo, ya que sabemos el efecto dañino que hoy el sol genera en toda la naturaleza en general, incluidos nosotros mismos.

En invierno el contacto con el fuego está dado a través de los leños de un hogar, a través de comidas que implican mayor cocción, incluso armoniza la mente y el cuerpo cocinar aunque sea alguna de las comidas que uno come.

-La actividad física

La Universidad de Harvard, destinó una importante suma de dinero en la investigación acera de lo que el ser humano necesita para sentirse saludable.

Llegaron a la conclusión, que lo básico, lo primero, puesto en la base de lo que se llama la pirámide nutricional, es mover el cuerpo, realizar una actividad física diariamente.

Si no hay movimiento nada se activa, todo permanece dormido, no hay fuerza, no hay salud.

Es importante, ya sea caminar por lo menos 30 cuadras o el equivalente a ello, si se vive en el campo, realizar algún deporte suave, no competitivo, para que no se termine más estresado aún, ya que en la competencia se segrega una enorme cantidad de adrenalina. También se puede bailar, hacer transpirar el cuerpo, o practicar yoga diariamente, para flexibilizar y dar tono vital al organismo.

Varias investigaciones se han hecho en este sentido, llegando a la conclusión que todo tipo de enfermedad que afecta al sistema nervioso es resoluble a partir de una actividad física fuerte y cotidiana,  sentir que el corazón late.

-Ejercicios respiratorios

Una buena respiración nutre al sistema nervioso.

Sabiendo respirar bien y realizando cotidianamente unos minutos de ejercicios respiratorios, la mente se serena, el sistema nervioso autónomo, que se encarga de las funciones involuntarias del cuerpo, actúa equilibradamente, permitiendo que todos los órganos funcionen adecuadamente, la sangre circula, la energía se mueve y se genera al exhalar profundamente una liberación de energía estancada y de sobrecargas tanto físicas como psicológicas.

Respirar bien significa varias cosas: sentir que el aire pasa por la parte alta clavicular, media estomacal, baja abdominal y pélvica.

Es decir sentir que el aire pasa por todos nuestros segmentos y que esas zonas están vivas, no adormecidas.

Respirar es símbolo de vida.

Sucede que muchas personas respiran y pareciera que no lo hicieran. Si alguien los ve respirar, su respiración es imperceptible, lo cual significa que falta fuerza, vigor.

Es necesario aprender a respirar, no forzadamente, que las partes del cuerpo por dónde el aire pasa se muevan, se expandan en la inhalación y se contraigan en la exhalación.

También saber respirar significa saber llevar el aire lo más abajo posible como hasta los genitales, bajar la respiración es bajar la energía acumulada en la parte alta del cuerpo que en general es lo que nos ocurre, porque pensamos demasiado y tenemos sobre acumulación, especialmente en la zona de la cabeza.

Respirar bien significa también aprender a exhalar en más tiempo que en el que se inhala.

En general la gente tiene más capacidad de inhalar que de exhalar, debido al exceso de estímulos, tenemos la mayoría más capacidad de recepción que de emisión.

Si se aprende a exhalar largo, pausado, sin esfuerzo, casi el doble que la inhalación, la descarga es mayor y por lo tanto menor la acumulación de tensiones.

-Movimientos de la  zona pélvica y diafragmática

La zona de la pelvis es el centro de gravedad de nuestro organismo, sostiene la estructura superior y es la base de la estructura inferior. La buena ubicación de esa zona a partir de la postura permite el buen funcionamiento de toda la columna y por ende de todos los órganos de cuerpo.

Lo que es atrás es adelante, por lo tanto, si el sacro está bien ubicado funcionará mejor el intestino, parte del hígado y zonas genitales.

Si las lumbares están bien ubicadas, funcionará mejor el hígado, vesícula, estómago, bazo, páncreas y riñones. Si las dorsales están bien ubicadas, funcionará mejor el corazón, pulmones, bronquios. Si las cervicales están relajadas funcionará mejor la tiroides y la garganta, incluso la mandíbula y toda la zona facial.

El organismo tiene puntos estratégicos, la zona de la pelvis es uno de ellos.

Cuando hay demasiado pensamiento, hay poca conexión con las sensaciones. La zona pélvica es el centro corporal de las sensaciones, de allí surge la sensación más fuerte que el ser humano tiene, la sensación orgásmica.

Si estamos llenos de pensamientos, cosa que le ocurre a la mayoría de las personas, sucede que la zona pélvica está, contraída, adormecida porque estamos más conectados con el pensar que con los sentidos y ocurre que la energía disponible para cualquier tipo de acción es menor.

Por eso esta zona necesita estar movilizada, para que fluya la vitalidad por todo el organismo.

De ahí que sea tan importante realizar ejercicios que ayuden a desbloquear, (Ver “Ejercicios para eliminar las sobrecargas”, boletín Nº 47), o movimientos que impliquen la movilización de esa zona, danzas, ejercicios de yoga, tai chi, chikung…

La zona del diafragma es otro punto que necesita estar distendido para que haya salud y vitalidad en el organismo. Esa zona es otro centro energético relacionado con las emociones. En esa parte del cuerpo acumulamos tensiones, sensaciones que tienen que ver con la ansiedad, el temor, así como también ocurre en la zona pélvica. Trabajar esa zona a través de la respiración, de movimientos de torsión, de apertura y ser consciente de las tensiones que se acumulan ahí ayudará a relajar todo el organismo, ya que la tensión del diafragma pone en problemas al estómago, bazo, páncreas, corazón y bronquios.

-Automasajes con aceites de hierbas

La naturaleza ofrece una cantidad de hierbas y plantas que ayudan a distendernos.

La lavanda, es relajante por excelencia, poder usar antes de dormir un aceite de lavanda para masajear piernas y brazos, trabaja en ese sentido.

Existen diferentes tipos de aceites esenciales de diferentes hierbas, que al usarlos cotidianamente, sus aromas y sus efectos terapéuticos en general, benefician el funcionamiento del organismo en general y el sistema nervioso en particular (árnica, caléndula, espino amarillo, almendra, menta, romero, eucaliptos, naranja, bergamota y otros).

Poder destinar un espacio para poder realizar automasajes en piernas, brazos y tronco, con dichos elementos aquieta y genera una sensación particular de descanso y relajación. Esto tendría que ser una práctica cotidiana.

Los automasajes, en todo el cuerpo, nos conectan con las sensaciones, permite que los pensamientos se aquieten y uno se integra como ser humano, percibiendo que somos una unidad: cuerpo-mente. Bajar al cuerpo, sentirse cuerpo, sentirse bicho es sinónimo de salud, vitalidad.

-El hábitat en dónde uno vive

Muchos son los elementos a tener en cuenta dentro de la vida cotidiana, en el hogar, para vivir sin estrés, como por ejemplo:

El uso de ropa que no tenga acrílico, ya sea la que se usa para vestimenta, como la ropa de cama. En este caso es importante tener en cuenta el uso de algodón en lugar de plástico, la almohada que sea en lo posible de semillas, el colchón que genere la menor electrostática posible.

También poder encender un hornillo con aceites esenciales de lavanda, menta, eucaliptos, naranja, que sean de aceites orgánicos, naturales y que sus aromas permiten relajar la mente, actúa en el mismo sentido.

Poder escuchar música suave, está comprobado como la música de Mozart actúa serenando el sistema nervioso.

Es importante moderar el uso de la radio y del televisor, los locutores hablan gritando, pasan las noticias dramáticamente y toda esa energía uno la absorbe.

El mobiliario, que sea de elementos nobles, que contenga la menor cantidad posible de productos artificiales, lo mismo que el color de las paredes, que puedan ser suaves, que den calidez y apacigüen.

Tener en cuenta todos estos aspectos hacen al funcionamiento equilibrado y armónico de un ser humano.

Meditación

Entendida esta como forma de conocimiento propio, no a través del pensamiento analítico, para comprender los mecanismos de la mente, para comprender los motivos subyacentes de todo el movimiento interno de uno y para agudizar el estado de sensibilidad y percepción cosa fundamental para estar vital.

Darse cuenta que no es desde el esfuerzo, la lucha, como se logran los cambios, que estas formas de funcionar basadas en la medida, la comparación, la competencia, generan ansiedad, estrés, miedo, violencia.

La manera de salir del estrés, es descartar el esfuerzo por cambiar, darse cuenta que para vivir sin estrés, es decir sin agotamiento físico y psicológico, es necesario aceptar en forma creativa, no resignada, las situaciones que cotidianamente se le presentan a uno.

Esa aceptación es el comienzo de un cambio natural, espontáneo, producto de haberse dado cuenta del sustrato de aquello que nos aquejaba.

Meditar es estar atento a lo que pensamos, sentimos, hacemos.

Si hay atención sin opciones, significa que no rechazamos ni le damos continuidad a lo que se expresa, es vivir sin luchar entre lo que somos y lo que intentamos ser, entre lo que sucede en nuestra vida y lo que deseamos suceda.

De esa manera no hay conflicto, y si no hay conflicto, surge una inteligencia y creatividad para responder a las situaciones que estemos pasando y encontrarles la solución

El estrés desaparece cuando se le da valor a las pequeñas cosas de la vida

El estrés es producto del agotamiento, del exceso de tensión, de contracción.

Cuando se le da valor a lo simple, a lo sencillo, a limpiar la casa, a cocinar, a regar una planta, lavar los platos, mirar las estrellas en una noche templada, escuchar el canto de los pájaros, percibir todos los acontecimientos de la naturaleza, uno vive menos centrado en sí mismo y esta actitud, a uno lo une más con la vida.

Dar valor a lo simple y lo sencillo, pero no como una actitud resignada o mecánica, sino habiendo comprendido la importancia de lo pequeño, como algo grande, en el sentido que la vida no son solamente las grandes cosas, sino todo.

Para poder vivir sin estrés es necesario estar atento y comprender:

-La necesidad de “tener”, “ser reconocido, valorado”.

-Preguntarse si uno no está esperando que las soluciones vengan de afuera, de los otros.

-Entender los vínculos primarios, mamá, papá y yo. Ya que los momentos de tensión, la disconformidad, frustración, desborde emocional, en general son expresiones que vivimos de adultos, pero expresan nuestros conflictos primarios y que seguimos perpetuando a lo largo de nuestras vidas.

-Ver si uno no deja ir de si mismo al nene o nena de 7, 8, 9 años que esperaba que le dieran algo que no le daban y de adulto continúa esperando eso mismo, sintiéndose “pobrecito” por ello.

Si todo esto ocurre en uno no es posible madurar.

Es necesario ver, investigar, cuestionar, darse cuenta porqué uno se estresa, qué espera de la vida, porqué uno se enoja, con quién se enoja, porque uno no acepta lo que ocurre, no termina de digerir los acontecimientos del vivir, quiere que las cosas sean como uno quisiera que fueran.

Esa forma de funcionar es estar resistiendo la vida y cuando hay resistencia se está actuando como un niño que quiere que las cosas sean como él quiere que sean.

¿Qué sería madurar?

Imaginemos una fruta que madura y cae del árbol. La misma imagen de ello nos da la pauta.

Madurar sería estar blando, relajado, paciente, entregado al fluir de la vida, sabiendo que la adversidad es parte, como las tormentas y los días de sol y que en esa adversidad uno se fortalece, que cuando uno se siente inseguro, también eso es parte de la vida, aprender a vivir inseguro, vulnerable, saber que la vida es algo vivo, por ende todo es impermanente, todo está mutando en forma constante, estar atento a los parámetros sociales para no entrar en ellos y que no rijan nuestras vidas.

Cuando el estrés termina, aparece la paz interior, la dicha sin motivo, y ello es el bien más preciado de la vida.

Leave a Reply

Your email address will not be published.