Hipertensión

Hipertensión

¿A qué llamamos hipertensión?

La hipertensión es una de las llamadas epidemias del siglo XX y de comienzos del XXI. Cuando se activa el sistema nervioso simpático, éste envía más sangre al cerebro constriñendo las arterias periféricas lo cual eleva la presión arterial. Al elevarse el tono simpático, las arterias se contraen y la presión arterial se eleva hasta grados que pueden dañar al corazón, las arterias, los riñones y otros órganos. Justamente el tono simpático se eleva debido a la segregación de adrenalina, por lo tanto la ansiedad es un factor fundamental en la causalidad de hipertensión.

Cargada de materias extrañas la sangre se impurifica, pierde su fluidez y se vuelve viscosa. Para movilizar esta sangre espesa, el corazón y las arterias deben forzar su trabajo, de donde resulta el aumento de la presión arterial. Esto se puede ver gráficamente comprendiendo que se necesita mayor presión para movilizar alquitrán por una cañería que para movilizar agua pura.

La sangre se densifica por varios factores entre los que podemos mencionar la falta de activación circulatoria debido a la vida sedentaria, al tipo de alimentación y a la segregación de neurotransmisores como la adrenalina y ciertos péptidos que envía el cerebro al torrente sanguíneo, frente a estados de ansiedad e inseguridad.

La mayoría de los casos pueden controlarse por cambios en los hábitos de vida, a partir de la comprensión en la importancia de un cambio en la forma de pensar, sentir y actuar, en la necesidad de realizar una actividad física constante y en la forma de alimentarse. Se observa casi exclusivamente en los países desarrollados, ya que en personas que viven en regiones lejanas de China, Islas Salomón, Nueva Guinea, Panamá, Brasil, África, no existe evidencia de hipertensión. Cuando estas gentes emigran a zonas donde consumen alimentos “más civilizados” y tienen una vida sedentaria, aumenta la incidencia de hipertensión.

Efecto de los antihipertensivos

Los diuréticos que se emplean para disminuir el volumen de líquido en el sistema circulatorio aumentando la eliminación de sodio, podrían elevar el riesgo de ataque al corazón. Muchos fármacos actúan obstaculizando los nervios que regulan las arterias, bloqueando la influencia constrictora, generando por ej. impotencia en el hombre.

La medicina convencional busca de resolver la hipertensión a partir de fármacos que en la mayoría de los casos los médicos los prescriben “de por vida”, generando aún más temor en las personas, sin explicarles los cambios que deben hacer en su estilo de vida, solo les dicen que no consuman sal, creyendo que esta enfermedad se resuelve solamente no ingiriendo sodio, no ven la posibilidad de curación global,  sino que solo ven el hecho de evitar el accidente cerebro vascular o el infarto, haciéndola dependiente de la pastilla y del aparato para medir la presión arterial, lo cual aumenta aún más su nivel de ansiedad.

Muchas veces en el mismo consultorio médico, debido al estrés de estar allí, sube la presión sanguínea y el médico receta el antihipertensivo sin conocer la causa misma de la hipertensión. Dichos antihipertensivos tienen efectos secundarios que van desde jaquecas, adormecimiento, letargia y náuseas o impotencia. En 1970 el “Coronary Drug Project Research Group” descubrió que esas drogas producían una cantidad excesiva de efectos adversos tales como infarto no fatal y embolia pulmonar.

Los mismos medios de comunicación invitan a tomar antihipertensivos y nadie advierte sobre los efectos secundarios de los mismos. El negocio de la venta de medicamentos, que es el más rentable en el mundo, tiene tanto poderío que llega hasta manejar a los  gobiernos de las grandes naciones del mundo. En EE.UU. en los periódicos donde se publicita el uso de antihipertensivos también se habla del efecto secundario de los mismos. Algunos de estos efectos incluyen sarpullidos, asma, sensibilidad a la luz, calambres musculares, inflamación de vasos sanguíneos, picazón cutánea, dolores articulares, confusión, desconcentración, espasmos musculares, náuseas y pérdida de vitalidad sexual. Y éste último efecto cubre a ambos sexos. Toda la terapia sexual del mundo no puede corregir efectos de impotencia debidos a los medicamentos antihipertensivos.

El medicamento antihipertensivo “baja” a la persona, trata de disminuir su presión, trata el eliminar el estar siempre arriba de lo normal, el ser “hiper”, por lo tanto el efecto de dichos medicamentos es llevar a la persona a un lugar, que en general termina siendo “hipo”, por lo cual todas las funciones vitales disminuyen, generando una sensación de apatía, tristeza, melancolía. La depresión, enfermedad epidemia de esta época, debe su origen, entre otras cosas, muchas veces, al consumo de antihipertensivo. Suele suceder que algunas personas que comenzaron con hipertensión terminan tomando un Prozac, droga antidepresiva.

Estudios clínicos han demostrado que las personas con hipertensión que no consumen fármacos antihipertensivos presentan una evolución mejor que las que sí los reciben.

Causas de la hipertensión

Para poder abordar cualquier tipo de dolencia es necesario conocer sus causas y salir del esquema de resolución sintomática, es decir necesitamos conocer el origen de nuestros males para poder abordarlos integralmente. El cuerpo y la mente se van interrelacionando permanentemente de manera que no podemos decir que existan motivos físicos y psicológicos que den origen a esta enfermedad, podemos decir que sí hay motivos que abarcan a la totalidad de nuestro ser psico-físico y que serían los siguientes:

Anemia: Suele ocurrir que algunas personas tienen, según el médico y el chequeo de mediciones, bajo sus glóbulos rojos, para lo cual se les medica  hierro, el exceso de hierro en el organismo, lo mismo que el de cualquier otro mineral, como Yodo, Calcio, Magnesio, etc. sobrecargan la función hepática, con lo cual la sangre se densifica, la actividad circulatoria es menor y esto genera la suba de la presión arterial. La anemia puede resolverse de forma natural a partir de cambios en la forma de alimentarse y vivir.

Menopausia: A partir de la menopausia desaparece o disminuye la producción de estrógenos; como es el hígado el que se alimenta de dichos estrógenos, al disminuir aquellos, éste se ve funcionando irregularmente, no cumpliendo en toda su magnitud su función de descargar toxinas, por lo cual la sangre se densifica y necesita mucha presión para moverla.

Uso de medicamentos: El consumo habitual de medicamentos lleva a la sangre a una calidad ácida, sobrecargando todas las funciones, hepática, renal, pulmonar e intestinal por lo cual las toxinas no salen del organismo como deberían salir, sobrecargando todo el sistema, que necesita mucho esfuerzo para hacer fluir la sangre, generando exceso de presión. Por otro lado el uso de medicamentos al sobrecargar las funciones de todos los órganos afecta al sistema nervioso, generando ansiedad, causal de hipertensión.

Falta de movilidad intestinal: Un intestino perezoso genera una toxicidad muy grande en la sangre y ocurre lo mencionado anteriormente, necesidad de ejercer mucha presión para que la sangre circule normalmente. También un intestino sobrecargado afecta al sistema nervioso y genera un estado de ansiedad en la persona.

Mala respiración: En general y sobretodo las personas con hipertensión respiran solo llevando el aire a la zona clavicular, lo cual genera una acumulación de energía en la zona alta del cuerpo llevando más presión a la cabeza y por otro lado al no llevar la respiración hasta la zona abdominal, no se produce una buena oxigenación y eliminación del anhídrido carbónico, que es un elemento acidificante, generando todo esto una mala calidad de sangre, exigiendo al organismo un esfuerzo mayor para la circulación normal de ésta. Por otro lado al no respirar bien no se logra una buena relajación, lo cual influye en la capacidad de generar una normal presión sanguínea.

Alimentos contractivos: Existen una gama de alimentos que contraen los órganos, densifican la sangre y alteran el funcionamientos del sistema nervioso, como por ejemplo las grasas animales (carnes, quesos, manteca, embutidos), alimentos elaborados con aceites vegetales hidrogenados, que al ser calentada la semilla por ej. de girasol o de maíz, lo mismo que la margarina, generan los llamados enlaces trans que rigidizan las membranas celulares no permitiendo la eliminación de toxinas ni la entrada de nutrientes (aceites de girasol, maíz, margarina), alimentos cocinados con mucho fuego, mucho horno, mucho aceite, alimentos con exceso de sodio, que no solamente implica alimentos con mucha sal, puesto que el sodio está presente en todos los alimentos industrializados, empaquetados, enlatados, enfrascados, utilizándose para su conservación. Muchas veces los médicos prescriben evitar la sal de mesa sin saber que en todos los alimentos industrializados, incluso aquellos que dicen en su envase, libre de sal o dietéticos, hay sodio presente.

Contaminación ambiental: La exposición crónica al plomo ambiental se asocia con aumento de mortalidad cardiovascular. El cadmio es otro elemento contaminante que está en la nicotina y es hipertensor.

Sobrecarga hepática: El hígado es el alma de nuestro cuerpo, es el encargado de eliminar las toxinas. Cuando éste se ve sobrecargado su capacidad de eliminar toxinas disminuye con lo cual la sangre se ve intoxicada y densificada, la mayoría de los casos de hipertensión están asociados con una sobrecarga hepática. El hígado se sobrecarga por varios motivos, por ejemplo existen las llamadas personalidades hepáticas, personas muy emocionales, temperamentales que todo acontecimiento de la vida lo viven con cierto dramatismo y por mejor dieta que lleven, actividad física que hagan, siempre tienen su hígado cargado. Otras causas de sobrecarga hepática son:  el comer más de lo que el cuerpo necesita, el exceso en el consumo de minerales, el alcohol, las grasas, azúcares, falta de movimiento físico, consumo de medicamentos.

Obesidad: El exceso de peso genera una sobrecarga física y psicológica, limitando todas las funciones vitales, los órganos no reciben la sangre necesaria para su buen funcionamiento y el corazón, entre ellos, no bombea la suficiente sangre con lo cual la presión arterial es excesiva.

Consumo de Cafeína: En un estudio de 6321 adultos se ha demostrado una elevación de la presión arterial cuando se compara a las personas que beben 5 ó 6 tazas de café con las que no lo toman. La cafeína presente en el café, té negro y más que nada en la hierba mate, excitan el sistema nervioso generando un exceso de adrenalina, neurotransmisor que el cerebro lleva al torrente sanguíneo, causal de hipertensión. La adrenalina aumenta la constricción de los vasos sanguíneos y genera la retención de sodio.

Consumo de Alcohol: Incluso moderadamente produce hipertensión al aumentar la secreción de adrenalina.

Tabaquismo: El consumo de nicotina aumenta la secreción de adrenalina. El consumo de tabaco lleva a consumir azúcar, alcohol, grasas y cafeína.

Consumo de Azúcar: La sacarosa eleva la presión sanguínea ya que aumenta la retención de sodio, aumenta los niveles de insulina y aumenta la adrenalina.

Sodio: Una dieta rica en potasio y pobre en sodio reduce la presión arterial, al reducir el efecto vasoconstrictor sobre los vasos sanguíneos producido por la adrenalina. La restricción sola de sodio no reduce la presión arterial, debe estar acompañada por la ingestión de potasio y por la eliminación de todos aquellos productos que contienen sodio en forma de conservadores, es decir reducir todo lo que es industrializado. El exceso en el consumo de sal es común en las personas que padecen hipertensión, por eso es necesario reducirla para luego llegar a un punto de equilibrio en su consumo. Siempre la sal marina ha de ser mejor que la sal común, ya que tiene menos sodio, lo mismo la salsa de soja orgánica artesanal, que contiene menos sodio que la sal común y que la marina. Muchas veces el exceso en el consumo de sodio obedece a una necesidad física y también psicológica, se consume más sal o se necesita comer grasas animales porque hay una sensación de desenergetización, de debilidad, de falta de fuerza. Estos efectos pueden deberse a que la persona trabaja más de lo necesario o de su propia capacidad, consume demasiado alcohol, azúcar o cafeína. Estos alimentos actúan como latigazos dando energía momentánea, pero luego generan una sensación de hipoglucemia (falta de vitalidad), lo cual hace que se  recurra nuevamente a ellos para sentirse uno más fuerte, generándose un círculo vicioso. También esta desvitalización puede deberse a la sensación psicológica de debilidad, incapacidad, desvalorización o al exceso de una mente muy pensante que termina agotando a la persona.

Vida sedentaria: La falta de actividad física  desequilibra el sistema circulatorio, las  arterias, articulaciones y músculos se endurecen y no es posible que la sangre fluya normalmente. La sangre se acelera o se pone más lenta, no hay un buen tono vital y se necesita de un esfuerzo mayor para que todo circule y se flexibilice. La falta de actividad física también influye en el estado de ánimo, impidiendo que la persona se serene. En general aquellos  que sufren hipertensión tienen una tendencia a estar rígidos corporalmente, con lo cual una actividad física que trabaja la flexibilidad ayuda en este sentido.

Estrés: La sensación de desborde mental y emocional, de que la cabeza no puede parar de pensar y pensar, un ruido permanente interior, un estado de ansiedad que a su vez genera adrenalina que constriñe los vasos sanguíneos.

Modo de ser: Como en cualquier tipo de enfermedad la actitud frente a la vida, el modo de ser, de reaccionar frente a los distintos acontecimientos sustentan un tipo especial de sintomatología.

Los problemas que ocurren en nuestro cuerpo no son distintos a los que ocurren en nuestra mente. Las personas que padecen hipertensión ¿es que se encuentran bajo presión y excitación constante? ¿Hay resistencia a entregarse a los distintos acontecimientos de la vida? ¿Se enfrentan los conflictos como para que la ansiedad y angustia acumuladas tengan una vía de salida?

Se ha comprobado a través de experimentos que la presión sanguínea de una persona también aumenta cuando, por ej., en una conversación se plantea un conflicto que le afecta, pero vuelve a bajar cuando la persona habla del problema, es decir lo traslada al terreno verbal. Estas experiencias son una buena base para comprender los resortes de la hipertensión. Cuando por la constante imaginación de una acción, la circulación se acelera sin que esta acción llegue a transformarse en actividad, es decir, se descargue, se produce una presión permanente. En este caso el individuo es sometido por la imaginación a una excitación constante y el sistema circulatorio mantiene esta excitación con la esperanza de poder transformarlo en acción. Si esto no se produce el individuo queda sometido a presión.

Formas de resolución

Alimentación: La resolución no pasa por agregar o quitar cierto tipo de alimentos sino por un cambio en los hábitos alimenticios que implique una forma diferente de comer, balanceando los nutrientes para que no falten vitaminas, proteínas, minerales, carbohidratos. Mucha gente busca la hierba o el alimento mágico sin generar un cambio en otros aspectos que hacen al diario vivir no encontrando luego ningún resultado o mejoría. Usar solo por ej. el té de habú o el salvado de avena y continuar estresado o comiendo carne no es más que seguir con una actitud intervencionista, como si fuera un fármaco, sin ir a la raíz de la posibilidad de resolución.

Es sabido que los vegetarianos presentan niveles más bajos de presión arterial y una incidencia menor de hipertensión y de otras enfermedades cardiovasculares. Una dieta vegetariana contiene más potasio, carbohidratos complejos, fibra, calcio, magnesio, Vit. C y sustancias favorables sobre la presión arterial.

Consumo de Fibra: La ausencia de ésta es un factor que subyace atrás de muchas enfermedades de la civilización occidental. Una dieta rica en fibra es eficaz en la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares, incluida la hipertensión. Llamamos fibras a alimentos como verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, semillas. Las fibras más eficaces para combatir la hipertensión son las que forman geles hidrosolubles: salvado de avena, pectina de manzana, jalea de membrillo.

Sustancias que actúan como hipotensores

  • Calcio: A través de yogur orgánico, ricota casera libre de exceso de grasas, repollo, brócoli, coliflor, semillas de sésamo, algas marinas, queso de soja, garbanzos, higos secos.
  • Magnesio: A través de arroz integral, mijo, trigo integral, avena, garbanzos, lentejas, porotos blancos, poroto aduki, poroto de soja.
  • Ácido linoleico: A través de aceites vegetales de 1° presión en frío como el aceite de girasol.
  • Vit.C: A través de pomelo, limón, naranja, kiwi, repollito de brusela, pimiento rojo, frutilla, perejil.
  • Cinc: Revierte la hipertensión causada por el cadmio presente por ej. en la nicotina. Su presencia la podemos encontrar a través de las  semilla de calabaza.
  • Potasio: A través de papa, palta, durazno seco, ciruela pasa, yogur orgánico, habas, hortalizas y frutas en general.
  • Ajo, cebolla y apio: Actúan sobre el sistema nervioso autónomo, contrarrestando los efectos de la adrenalina.
  • Nabo y zanahoria: El jugo de zanahoria nabo y manzana diario es un excelente hipotensor.
  • Té de semilla de Ha-Bú y té de olivo: Son excelentes hipotensores actuando a la vez como equilibradores de la función intestinal.

 

Actividad física

En general las personas que padecen hipertensión presentan rigidez corporal por lo cual es importante realizar una actividad física que ayude a ablandar, flexibilizar el cuerpo. Debido a que en este tipo de dolencia existe una irregularidad en la función circulatoria, es fundamental activar la circulación para que los fluidos corran normalmente, no estén acelerados y la sangre se aliviane. El yoga ayuda a flexibilizar el cuerpo y también genera una acción circulatoria equilibrada, hay que evitar las posturas invertidas para que no se lleve aún más sangre a la cabeza. Las caminatas son muy buenas, lo mismo que la bicicleta, solo que no ayudan a flexibilizar. La flexibilidad es uno de los componentes más importantes en la actividad física a desarrollar por una persona que padece hipertensión, cuando el cuerpo está flexible la sangre no se hace ni más lenta ni más rápida.

 

Hidroterapia

El tratamiento con hidroterapia es muy efectivo ya que serena, relaja, disminuyendo la presión arterial. Este tratamiento consiste en un baño de inmersión utilizando aceites esenciales de romero y ó lavanda y ó naranja, que actúan relajando el sistema nervioso y regulando la acción circulatoria, deben utilizarse unas 30 gotas en total dentro de la bañera. Es importante realizar este baño antes de dormir, diariamente o día por medio.

Ejercicios respiratorios

La respiración nutre el sistema nervioso, puede ser un acto voluntario o involuntario, porque está controlada por dos conjuntos de nervios, el sistema nervioso voluntario o el involuntario o autónomo. Cuando no está bien el tono de este sistema se puede producir irregularidad en el ritmo cardíaco, hipertensión, trastornos de la circulación, etc., ya que los nervios autónomos regulan todas las funciones vitales. Trabajando con la respiración se puede cambiar el tono autónomo e influir en muchas de las funciones “involuntarias”. Además de influir en el sistema nervioso autónomo, la respiración tiene conexiones directas con los estados emocionales y de ánimo.

En general las personas con hipertensión tienen dificultad en llevar abajo la respiración, digamos que más bien se respira en la zona alta clavicular, lo cual genera una acumulación de energía que incluye la cabeza, también se suele respirar por la boca y no por la nariz, lo cual hace a la respiración muy superficial y no completa. Es necesario realizar diariamente y más de una vez por día respiraciones que impliquen llevar el aire hacia la zona de la pelvis, empujando el aire lo más abajo posible, inspirando en un tiempo y espirando en el doble, o bien acostado boca arriba o bien sentado con la columna muy derecha; este ejercicio debe realizarse durante 10 minutos diariamente antes de dormir y es de fundamental importancia para ayudar a combatir la hipertensión.

Frotaciones con esponja vegetal en brazos

En la hipertensión hay una acumulación de energía y de sangre en la zona alta, se necesita descomprimir esa zona buscando de descargar el exceso por otra partes del cuerpo aledañas. Para ver esto con más claridad, podemos imaginar un caño o tubo que está muy cargado con el líquido que circula por dentro de él y en su salida tiene un tope que no le permite descargar su contenido, entonces necesitamos hacer agujeros a lo largo del caño para permitir que éste se descargue. Es decir es necesario ayudar a descargar el exceso de energía por otra parte del cuerpo, los brazos son nuestras extensiones, como las ramas de un árbol, de manera que al frotar los brazos con una esponja vegetal permitimos que se descargue el exceso de energía acumulada en la zona alta y cabeza. Estas frotaciones deberían realizarse diariamente.

Evitar

En lo que respecta a la alimentación y lo que se ingiere, es necesario evitar: carnes rojas, pollo, alcohol, azúcar, alimentos quimicalizados, aceites industrializados, lácteos industrializados, pan blanco, hierba mate, café, té negro, sal común, frutas con alto contenido en azúcar (uvas, melón, duraznos, higos, banana), margarina, medicamentos.

En lo que respecta a la respiración evitar que sea solamente clavicular.

Evitar aplicaciones de arcilla ya que aportan muchos minerales y suelen hacer subir la presión arterial.

Evitar actividades físicas tipo aeróbica o ciertos deportes que endurecen aún más el cuerpo.

Evitar todo aquello que genere segregación de adrenalina.

 

Meditación

Todas las recomendaciones anteriores son válidas en cuanto permitan generar un estado de sensibilidad. Esta sensibilidad será el motor fundamental para que exista una mente lúcida y despierta que permita comprender el motivo psicológico subyacente y profundo  que hay atrás de la hipertensión.

Como ya venimos diciendo para que exista la sanación, la resolución, es necesario abordar la enfermedad, integralmente. Puedo llevar adelante todas las recomendaciones anteriores pero si no comprendo el por qué??? Ha de suceder que desaparecerá esta sintomatología pero al tiempo volverá en la misma zona o lugar o a través de otra problemática.

Para poder trascender, en este caso la hipertensión, es necesario darse espacio y tiempo. Meditar implica interrogarse, por ej.: ¿Qué es esto?, ¿Que es esta presión que está excedida, porqué acumulo tanta presión, hay exigencia en mi?, ¿Resisto la vida o me entrego fácilmente a todo lo que va aconteciendo?, ¿Enfrento los problemas o los evado llenándome de responsabilidades y actividades?

Es importante no buscar la respuesta pensando o analizando, sino dejar la pregunta “picando”, ya que naturalmente la respuesta aparecerá, no producto de pensarla, sino como algo sentido, vivenciado. Y cuando la respuesta aparece en forma de vivencia, ver si nos es posible no juzgarla, justificándonos o rechazando o aceptando, solo mantener la vivencia, la sensación, quedarse con el hecho de lo que se revela en uno, por ej. la sensación de que uno vive  esforzándose. Cuando uno se queda con la vivencia, sin nombrarla, sin pensar en ella, sosteniendo la sensación, esta misma vivencia va revelando más cosas de uno mismo y ese darse cuenta genera un quantum de energía tan fuerte en uno, en el ser psico-físico que el cerebro mismo, en ese instante, segrega una cantidad de sustancias, neurotransmisores que van directamente al torrente sanguíneo, modificando la calidad de nuestra sangre y mejorando nuestra condición física.

En esta oportunidad las recetas que elegimos son especiales para personas que padecen hipertensión, Sopa Danesa De Manzanas contiene nabos y manzanas que actúan regulando la presión arterial, lo mismo el salvado de avena del Budín de zapallitos

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