Los Lácteos

Los Lácteos

Llamamos lácteos aquellos productos derivados de la leche de vaca o de cabra, tales como: leche, manteca, queso, yogur, kéfir, crema.

Hay muchas teorías válidas en relación a las ventajas en el consumo de lácteos como otras sobre los perjuicios que dicho consumo genera en la salud humana. Nuestra posición al respecto es la siguiente:

Algunos de los alimentos que forman parte de la naturaleza y de la industria alimenticia son imprescindibles para la salud (zanahoria, zapallo, manzana, cebolla y otros), otros pueden ser irrelevantes (grosellas, chirivías, mango, hinojo y otros) y algunos pueden ser directamente perjudiciales (carnes, embutidos, café, dulce de leche, productos azucarados en general y todos aquellos refinados que contienen conservadores, edulcorantes, saborizantes, espesantes, y los que contienen genes adulterados, insecticidas, fertilizantes y hormonas).

Cuando una persona está padeciendo alguna enfermedad tanto física como psicológica, o algún desarreglo en particular, debe restringir algunos de los alimentos que la naturaleza provee, en función de su problemática individual, justamente para ayudar a resolver su problema concreto.

Dentro de esta gama de alimentos que la naturaleza nos provee se incluyen los cereales integrales, las verduras, las legumbres, las semillas, las frutas, las algas de mar y los productos animales. Dentro de los productos animales se cuentan las carnes de vaca, de pollo, pescado, animales silvestres, derivados animales tales como miel de abeja, huevo y productos lácteos.

Sobre el consumo de carnes

En relación a las carnes en su totalidad consideramos que pueden ser evitadas y que cualquier persona con una alimentación equilibrada basada en los alimentos antes mencionados puede sustituir los nutrientes que las carnes dan o bien por productos derivados animales o por vegetales.

El estado de salud de la cantidad de vegetarianos que hay en el mundo es una muestra de las ventajas que tiene esta práctica de vida. En general las personas vegetarianas tiene muchos menos problemas relacionados con el sistema circulatorio, digestivo y nervioso. Por otro lado la práctica del vegetarianismo previene de un sinnúmero de enfermedades.

Por un lado la elección del vegetarianismo obedece, al hecho de evitar inútilmente la matanza de animales, como una cualidad de compasión y respeto por los seres vivos ya que su carne y los nutrientes que ellas proveen pueden perfectamente ser sustituidos por otros alimentos. Por otro lado no consumir carnes rojas implica evitar el uso de millones de hectáreas dedicadas al pastoreo que podrían ser utilizadas para la agricultura. Una hectárea dedicada a la siembra de trigo, provee mucho más alimento que una hectárea dedicada al engorde de ganado.

El tema de los derivados animales tales como huevos y lácteos merece una explicación aparte y su consumo debe moderarse teniendo en cuenta lo siguiente.

El consumo de grasas y derivados animales

El ser humano necesita para poder funcionar adecuadamente consumir azúcares, en forma de hidratos de carbono, proteínas, minerales, vitaminas, grasas y agua. Estos son los componentes de la leche materna y a lo largo de la vida de un ser humano las proporciones de estos elementos van cambiando en función de las necesidades de crecimiento. Todos estos elementos han de estar presentes en la ingesta normal de una persona o un niño y parece ser según Annemarie Colbin, en su libro “El poder curativo de los alimentos” Editorial Robin Book, que la leche materna contiene 4 veces más proporción de grasas que de proteínas. Tal vez según dicha autora, ésta puede ser la explicación por la cual muchas personas sienten tanta atracción por la manteca, las frituras, la mayonesa, los quesos duros, etc. La naturaleza suministra esa cantidad para los bebés pero para los adultos está mucho menos indicada. Las pruebas indican que las dietas ricas en grasas contribuyen directamente a la obesidad y están implicadas directa o indirectamente en las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, arterosclerosis, hernia, trastornos de la vesícula biliar y diabetes.

Nuestra cultura ha desproporcionado el consumo de grasas en relación a otros alimentos; entre otros aspectos, está en ello la necesidad de sentir potencia y el miedo a no tenerla.

Las grasas animales además de generar saciedad dan la sensación de fuerza, de poder y suele suceder que el exceso en el consumo de las mismas tenga que ver con una sensación de debilidad, cansancio, impotencia, que necesita ser contrarrestada. En general las personas creen que a través de las carnes y de las grasas consumidas a través de productos animales, como los lácteos, se ha de adquirir más vigor y fortaleza. Sin embargo las cosas no son así, ya que el exceso en el consumo de grasas va debilitando diferentes funciones corporales y debido a ese mismo estado de debilitamiento se genera la necesidad de seguir consumiéndolas, creyendo erróneamente que se va a adquirir de esta manera más potencia. Lo que sucede es lo contrario, las grasas sobrecargan y generan una exigencia a los órganos para ser digerido ese exceso, quitando energía para que se cumplan las funciones normales de la vida de todos los días.

No hacen falta tantas proteínas para el ser humano, ni tantas grasas, las proteínas animales pueden ser reemplazadas por proteínas vegetales (lentejas, garbanzos, poroto aduki, poroto negro, queso de soja, gluten de trigo (llamado zeitán) y las grasas animales como carnes y lácteos por grasas de semillas y frutos oleaginosos como nueces, almendras, semillas de sésamo, de zapallo y aceites de 1° presión en frío, como el de oliva, girasol, germen de trigo, lino (ver http://www.prama.com.ar – “Grasas que curan y grasas que enferman”).

Todo esto también consumido con moderación, y no diariamente ya que es muy común que muchos nutricionistas aconsejan a sus pacientes consumir todos los días preparados con estos tipos de alimentos que sobrecargan muchísimo la función digestiva y hepática, generando un shock para el organismo por el exceso de nutrientes.

Aquellos alimentos que contienen proteínas y grasas son de características más densas que cualquier otro alimento que forma parte de la naturaleza y su consumo permite que muchas funciones corporales se desarrollen equilibradamente. Pero nuestra cultura ha dado demasiado énfasis a la utilización de estos nutrientes en la dieta, por lo que la mayoría de las comidas que consume una persona normal contiene exceso de las mismas, siendo que para poder estar mínimamente bien alimentado basta con poco. Nuestra civilización nos invita a consumir el exceso por “si acaso”, cuando en realidad la potencia y el vigor aparecen con lo mínimo necesario y producto de dejar descansar a los órganos de tanta sobrecarga que les generamos en el día a día.

La cantidad de nutrientes necesarios, en este caso grasas y proteínas se ingieren teniendo en cuenta la época del año, la edad de la persona, como también su temperamento y necesidad particular en función de la actividad que desarrolle. De hecho que en el verano se necesita poco de grasas y proteínas y en el invierno el cuerpo pide y necesita más.

Las propiedades del huevo

Por ejemplo el consumo de huevos, para una persona de mediana edad, que vive en un clima templado puede llevarse hasta tres veces por semana, siempre y cuando éstos sean huevos de campo, con gallinas alimentadas naturalmente y no con alimento balanceado.

El huevo puede ser un buen sustituto de carnes y lácteos, genera saciedad y en los últimos tiempos los investigadores han descubierto que el huevo no aumenta el colesterol, tal como se hablaba anteriormente y se aconseja su consumo por la importancia en los diferentes nutrientes que contiene que no están en ningún otro alimento y convierte a éste en un alimento muy completo.

La luteína y la zeaxantina son dos carotenoides que se encuentran en la yema del huevo. Ambos son importantes en el mantenimiento de la función ocular de las personas mayores. Los estudios indican que ingestas elevadas de luteína y zeaxantina, presentes en los huevos están asociados a un menor riesgo de cataratas y degeneración macular ligada a la edad.

La colina está actualmente reconocida como un nutriente esencial importante para la integridad estructural de las membranas celulares, la transmisión neuronal y una amplia gama de procesos metabólicos de nuestro organismo, incluso ser la responsable de la limitación en la absorción del colesterol. La biotina es otro nutriente importante que se encuentra en el huevo, vinculada a la protección de la piel, a un gran número de reacciones del organismo y al mantenimiento de las funciones corporales.

Respecto a la preocupación acerca del colesterol, esta es una cuestión que está ya superada a la luz de las recientes investigaciones. La evidencia de que el consumo de huevos no está relacionado con el incremento del riesgo cardiovascular es una de las conclusiones que se desprenden de los resultados del trabajo desarrollado por el equipo del profesor Sung I. Koo, del Departamento de Nutrición Humana de la Universidad de Kansas (Estados Unidos) sobre los efectos positivos de la lecitina o fosfatidilcolina presente en la yema del huevo. Los resultados muestran la primera evidencia científica de que la fosfatidilcolina de la yema de huevo reduce de forma significativa la absorción intestinal de colesterol. http://www.institutohuevo.com/scripts/colesterol.asp

La controversia sobre el consumo de lácteos

En relación a los lácteos es aquí donde surge la controversia y el tema debe ser visto objetivamente. Es necesario conocer los riesgos que la leche de vaca y sus derivados pueden ocasionar en la salud humana, pero también es importante destacar las ventajas que ocasiona el consumo moderado de un derivado de la leche, cuya procedencia sea orgánica, extraída de vacas sanas que consumen hierbas no tratadas químicamente a la que no se les dé alimentos con hormonas ni la leche sea extraída con máquinas, a las que no se les da antibióticos frente a sus enfermedades, sino que se las cura con elementos naturales y que además cumplan con las normas de higiene necesarias.

Hay una adicción en general, por la mayoría de la gente, en relación al consumo de lácteos, especialmente quesos. La leche y sus derivados tienen una connotación afectiva que hace que uno necesite y sea adicto a ella. De hecho que el primer alimento que el ser humano recibe es la leche materna o bien la mamadera con leche. Cuando el bebé llora lo primero que recibe es la leche, frente a su “hambre”, angustia, tensión o temor, la madre lo lleva al pecho o bien a la mamadera. Es lógico entonces que los lácteos generan en uno una sensación de saciedad no solo física sino psicológica, afectiva. No obstante es posible y se puede vivir perfectamente sin consumir exceso de éstos, incluso hasta prescindir totalmente de ellos.

El perjuicio en el consumo indiscriminado de lácteos

Los lácteos que la mayoría de las personas consumen, que se compran en supermercados y que son publicitados en los medios de difusión masiva están elaborados con leche de vaca a las que, en su mayoría, se les extrae mucha más de lo que la capacidad de su estructura puede dar, con máquinas apropiadas para ello. Este exceso de leche extraída genera una enfermedad de la ubre llamada mastitis, que es muy común en las vacas, por lo que se les da antibióticos, que pasan a la leche y a sus derivados y que son consumidos por las personas bajando su sistema inmunológico.

También muchas vacas son alimentadas con pastos que son tratados con agroquímicos, de manera que las leches de dichas vacas también reciben estas sustancias. Por otro lado una vez extraída la leche, para lograr su conservación reciben productos químicos, tanto los quesos como la manteca y los yogures. Los lácteos descremados por el mismo proceso de industrialización pierden el calcio disponible. Los quesos duros concentran además un exceso de grasa y los quesos blandos para lograr esa consistencia contienen productos químicos nocivos para la salud humana que le dan la textura necesaria para ser un “queso crema” y además en el caso de los no descremados, contienen grasa en exceso. De manera que el consumo de lácteos industrializados es nocivo para la salud humana debido a la ingesta de químicos que tienen severos problemas tales como disfunciones digestivas, respiratorias, alergias y problemas circulatorios que se generan, además, por el exceso de grasas y también por intolerancia que ciertas personas tienen a componentes propios de la leche.

Se consumen lácteos y sus derivados diariamente y a veces en todas las comidas. En general la culinaria europea acostumbra poner lácteos en todos los platos, siempre se usa la leche, la manteca, la crema, y estos pueden perfectamente ser reemplazados por otro tipo de ingredientes dando buenos sabores y además ser beneficiosos para la salud sin necesidad de consumir tanta grasa animal.

Según Mishio Kushi y la Dra. Martha Cotrell, en su libro: “Sida, Macrobiótica e Inmunología Natural”, publicaciones Gea: “El sistema inmunológico y otros sistemas corporales, funcionan mejor cuando el organismo es ligeramente alcalino (ph alrededor de 7,2).

Pero los lácteos y otros productos de elevada proteína tienden a causar un alza pasajera en la acidez sanguínea, lo que produce una liberación de calcio de los huesos y como resultado una excreción de calcio dietético. Un estudio de 1985 realizado por el National Dairy Council (Consejo Nacional de Lácteos, Estados Unidos) descubrió que no había cambios significativos en el equilibrio de calcio cuando las dietas posmenopáusicas eran complementadas con 3 vasos de leche (unos 240 grs. por día). Los investigadores atribuyen este fracaso para mejorar el equilibrio del calcio al aumento promedial de 30% en absorción proteínica durante la complementación de leche. De manera que aún cuando la leche contiene mucho calcio, gran parte de este mineral se pierde indirectamente en la respuesta homeostática a su alto contenido proteínico. Los compuestos nitrogenados que resultan de la digestión y metabolismo de la proteína pueden significar una pesada carga para los riñones afectando adicionalmente la condición de la sangre. El consumo de mucha proteína produce amoníaco, un compuesto nitrogenado altamente tóxico, que puede acrecentar el riesgo de enfermedades degenerativas del intestino”.

El calcio más allá de cómo incorporarlo es importante tener en cuenta cómo evitar que se vaya del organismo. El consumo de alimentos acidificantes, tales como grasas animales, exceso de proteínas, exceso de dulces, exceso de comida y fundamentalmente estados emocionales tales como los generados por el estrés, quitan el calcio disponible del organismo, como así también otros minerales.
El calcio que la leche provee puede ser reemplazado por el consumo de verduras tales como brócoli, repollo, coliflor, algas marinas, frutas que contienen Boro y que por un proceso de transmutación biológica se transforman en calcio en el organismo. Lo mismo sucede con los cereales integrales que por un proceso de transmutación transforman, el silicio que contienen, en calcio.

En los países donde menos cultura en el consumo de lácteos existe (Japón) es dónde menos osteoporosis hay y justamente dónde más lácteos se consumen más osteoporosis hay (EEUU).

El beneficio en el consumo moderado de lácteos: yogur, ricota, kéfir.

En este caso nos referimos al consumo de leche orgánica extraída de vacas de procedencia conocida. En las ciudades se consiguen estos productos orgánicos en almacenes naturales especializados.
La leche contiene elementos nutricionales que ayudan en la formación de huesos, músculos, nervios y cerebro y el azúcar de la misma provee de calor y energía para mantener las funciones corporales. Es un alimento para el crecimiento por lo que puede ser más utilizado en niños que en adultos.

Para ciertas personas la leche puede resultar nociva dado que no pueden digerir la caseína, que es la proteína propia de la leche, generándole reacciones alérgicas y problemas intestinales, lo mismo sucede con la lactosa, que es el azúcar propio de la leche. De ahí que el yogur y el kéfir, llamados alimentos probióticos que se producen a partir de lactobacilos y bacterias, transforman la lactosa en ácido láctico que son de mejor digestión y que su vez aportan beneficios a la salud actuando como antibióticos naturales y mejoradores de la flora intestinal. Además contienen menor caseína que la leche con lo cual son de mayor tolerancia.

La ricota o también llamado quesillo es una forma más natural y saludable de consumir el lácteo ya que en su elaboración al separarse el cuajo se obtiene este producto que contiene menor cantidad de grasa disponible, a diferencia de los quesos estacionados que contienen mucha grasa. Cuanto menos estacionado es un queso menos grasa disponible contiene.

El consumo moderado de lácteos de buena calidad, elaborados artesanalmente, para aquellas personas no alérgicas, sin demasiados problemas hepáticos, con un buen funcionamiento intestinal y con buena circulación sanguínea y que al consumir pocas carnes o ninguna necesitan un aporte extra de grasas, puede ser beneficioso para su salud ya que aportan un poco de grasa que es necesaria de consumir.

Un poco de ricota casera, quesillo de cabra o queso de cabra o de vez en cuando o un poco de queso Gouda, pueden ser beneficiosos para la salud, sin abusar, teniendo en cuenta la cantidad en función a la época del año y a la necesidad corporal y psíquica. Hay momentos en que el aporte de grasa es necesario debido a exceso de actividad física o intelectual. Hay épocas en que una porción diaria es necesaria y a veces sólo basta con una porción 1 ó 2 veces a la semana. Los quesos artesanales orgánicos tienen ciertas ventajas para la salud humana como por ejemplo ser un alimento bueno para la anemia, sin necesidad de consumir carnes, lo mismo para el cerebro y el sistema nervioso en general. Incluso un alimento reconstituyente general para estados de agotamiento físico y psicológico puede ser la ricota casera mezclada con un poco de miel, consumido con moderación.

El Dr. Swinburne Clymer, en su libro “La Dieta, Clave de la Salud”, Editorial Kier, haciendo alusión al uso de la leche y a las dificultades que pueda generar en la salud, tanto de niños como de adultos, propone en el caso de que ésta produzca disfunciones alérgicas o intestinales, utilizar 15 minutos a media hora antes de consumirla una fruta subácida para compensar la acidificación que supuestamente puede llegar a tener el organismo y que es la generadora de la perturbación al consumir el lácteo. Estas frutas subácidas o que generan una reacción alcalina pueden ser limón, pomelo, lima, naranja. Su teoría es que el lácteo, el cual recomienda que sea de naturaleza orgánica o biológica, no cae bien al organismo cuando éste tiene en su sangre un estado de acidificación, por lo tanto promueve el consumo de lácteos considerando sus ventajas nutricionales, consumiendo anteriormente frutas que ayudan a alcalinizar la sangre, tales como las antes mencionadas.

No obstante en determinadas circunstancias la eliminación de lácteos en la dieta de un niño ha sido una ventaja muy grande para su salud ya que esta eliminación les ha permitido sanar alergias severas.

La importancia del amamantamiento versus el biberón

El amamantamiento está siendo reemplazado por el consumo de leche de vaca ya desde el nacimiento. La publicidad de productos lácteos para niños es una invasión permanente, desconociéndose las ventajas de la leche materna y lo que ello implica en la posterior salud del ser humano.

Uno de los problemas graves que hoy aqueja a la humanidad en cuanto a su fortaleza física y al estado de su sistema nervioso tiene que ver con el hecho que ya desde hace varios años muy pocas madres se ocupan de amamantar, se vive en forma muy apurada y nadie quiere asumir el tiempo y la paciencia necesaria para darle a su hijo lo que realmente es positivo para su vida posterior dejándose imbuir por la propaganda sin cuestionar nada.

Los mismos pediatras aconsejan que cuando la leche materna no está recurrir al biberón sin estimular la posibilidad de tener leche, si no hay, no hay y rápido al biberón.
Hoy existen formas de estimular la producción de leche, incluso cualquier mujer haya sido madre o no puede tener leche siendo estimulado el pezón, de hecho que antiguamente existían las llamadas madres de leche, mujeres que amamantaban sin ser madres. Ver: http://www.revistaojala.com.ar/vidasana/lactanciamaterna.htm
Darle el pecho al bebé es además contacto, nutrición por los sentidos.

Existe un aparatito llamado relactador, que se coloca en la mama, mientras el bebé succiona el pezón estimula la salida de leche y por otro lado por el mismo relactador va succionando otra leche que lo satisfaga y nutra. Hasta que la producción de leche se haga normal en la madre producto de la estimulación mecánica, el bebé puede consumir leche de vaca o leche vegetal que cubran sus necesidades nutricionales, tales como leche de almendras, avena, mijo, arroz integral, sésamo, soja , quínoa (ver recetas).

El amamantamiento tiene las siguientes ventajas: protege al bebé de diabetes, enfermedad celíaca, ileitis terminal (enfermedad de Crohn), colitis ulcerosa, cólicos, constipación, infecciones de oído, enfermedades autoinmunes y de la tiroides, diarreas, caries, malaoclución dental, enterocolitis necrosante, hipertrofia linfoidea, enfermedades crónicas hepáticas, meningitis, asma, estados febriles, eczemas y otras… La Organización Mundial de la Salud y otras importantes organizaciones han recogido en los últimos años una verdad de la experiencia práctica de millones de madres aconsejando un mínimo indispensable: “Pecho exclusivo como alimento hasta el sexto mes de vida y su continuación hasta por lo menos los dos años de edad, como nutrición óptima de los niños. Tan solo un escasísimo e irrelevante número de madres podría tener una dificultad real para amamantar, la cual es siempre solucionable con la información y ayuda de grupo de apoyo (ver: http://www.amamantar.org/index/notas/).

La leche de vaca puede ser perjudicial para muchos bebés, generándoles mucosidad, alergias, problemas bronquiales e intestinales, se puede intercalar una y otra (vegetal y animal, observando cuál le sienta mejor), siempre utilizando leche orgánica y no las industrializadas. También la leche de cabra puede ser beneficiosa, teniendo ésta un tenor de grasa menor que la de vaca.
El Dr. Jorge Díaz Walker, pediatra que desde hace 30 años viene bregando por la importancia del amamantamiento escribe la siguiente nota:

Un Pediatra Del Utilísimo Mercado De La Leche, En Contra Del Bienestar De Los Bebés

“Evocando al libro que marcó la recuperación del amamantamiento en 1976: “Las Multinacionales contra la salud de los bebés” reedición de “Los asesinos de los bebés” (the baby killer) y ante la actualidad de que el amamantamiento exclusivo está desapareciendo debido a la introducción temprana de lácteos bovinos desde la engañosa propaganda de usinas lácteas y pediatras que al servicio de sus intereses y los de las Internacionales de los Sucedáneos de Amamantamiento, promueven la introducción de leche bovina a través de engañosos quesos blancos (Danonino) leches (Nido Crecimiento) y productos lácteos simbióticos y probióticos : (Actimel y otros) yogures con agregados que van desde los probióticos hasta adiciones de químicos y vitaminas, cereales, frutas, obsequios, sorteos y calcomanias de tatuaje nocivas o quesos blancos con auspicios pediátricos tales como denunciamos en su oportunidad a “Danonino”.

La apertura y cierre de bloques televisivos, en los que aparece un mediático pediatra con mensajes acerca de productos lácteos que van desde queso blanco común con adiciones de conservantes, colorantes y saborizantes varios, disfrazados de imprescindibles para el crecimiento infantil a los que La Serenísima (marca de empresa de productos lácteos) combina con propagandas de otros ingenios lácteos que dicen “ayudar a defender contra todo a las defensas naturales” ha logrado llegar a introducir en los amamantados desde el primer día elementos extraños a la naturaleza humana, que van desde leche en polvo reconstituida, eso sí descremada!, hasta edulcorantes tales como el Aspartamo y Acesulfame-K que a 37° centígrados de temperatura (la corporal) se transforma en el toxico alcohol metilico, conservantes de riesgo como la fenilalanina y un bacilo probiótico inútil para el amamantado y de discutible y reservada acción para el resto de los vivientes pero de indiscutible inutilidad para defenderlos de los aditivos del producto.

Con sus múltiples camuflajes de agregados y refuerzos invade la zona de amamantamiento de los dos primeros años de vida, en publicidad que es solo un instrumento del que se vale el industrial o comerciante para colocar sus productos en el mercado deformando la opinión del consumidor, impidiendo seleccionar racionalmente el producto.

Hemos leído para ustedes la pequeñísima letra de los contratos de compra etiquetados para que se sepa lo que compra y sepa los riesgos aditivos.

Danonino Ingredientes: Leche descremada, Pulpa de duraznos, Crema, Azúcar, Citrato de Calcio, Colorante Natural (Rocú), Gluconato de Zinc, Fosfato Tricálcico, Cultivos Lácticos, Vitaminas (A, B9 y D) y Cuajo. La Serenísima Actimel*: Leche seleccionada parcialmente descremada, solución de sacarosa. Cultivos lácteos prebióticos (lácteos y prebióticos). Leche en polvo descremada. Dextrosa. L. Casei Defensis Ingredientes: Leche seleccionada descremada, Leche en polvo descremada reconstituida, Pulpa de Naranja, Fibra alimentaria, Fermentos (Lácticos y Prebióticos), Dextrosa, Estabilizante (Pectina), Edulcorantes (Aspartamo, Acesulfama-K). Edulcorantes no nutritivos: Aspartamo: 0.012%. Acesulfame K: 0.012%. Contiene fenilalanina: Contraindicado para fenilcetonúricos.

(*) Leche fermentada dietética descremada edulcorada de bajo valor glucídico con pulpa de naranja”.

Dr. Jorge W. Díaz Walker – Creador Grupo Los Nonos – Fundador de ÑuÑu

Médico del Año 2001 – jdiazwalker@ciudad.com.argrupolosnonos@ciudad.com.ar

El desarrollo del sentido común

De todo lo antedicho surge ser consciente de las ventajas y desventajas que ocasiona el consumo de lácteos. El sentido común, como siempre es el que puede determinar la decisión correcta. No existen reglas y cada caso en particular ha de tenerse en cuenta. Sí hay verdades a tener en cuenta, que los alimentos quimicalizados son negativos a la salud humana, cualquiera sea su tipo, en este caso los lácteos. Si de alimentos naturales se trata en el caso de los lácteos su consumo ha de ser moderado y responsable, como frente a cualquier otro alimento. El sentido común dice mucho, sobretodo en cuanto a la cantidad y la frecuencia, esto corre tanto para niños como para adultos. Obviamente un ser humano en edad de crecimiento necesita un poco más de proteínas y grasas de buena calidad, cosa que la leche materna provee y también la leche de vaca y cabra.

Lo importante es descondicionarse de las pautas culturales de alimentación, conocer los riesgos del exceso e investigar recurriendo a personas especializadas que utilizan un buen criterio y conocen los riesgos que para la salud tienen los alimentos quimicalizados. También tener la suficiente amplitud para saber que los aportes nutricionales no solo los dan los alimentos lácteos sino muchos más que forman parte de la naturaleza. Y obviamente que una buena nutrición no pasa solo por el alimento ingerido por boca, sino que es fundamental la nutrición del alma. Descondicionarse de tanta propaganda y publicidad a favor de la leche y sus derivados es también generar un estado de libertad y no ser tan vulnerable a la manipulación de la que en general somos inconscientes. Hay muchos intereses creados para generarnos el temor de que si no consumimos tal o cual alimento podemos enfermar y hay muy poca educación en relación a estar abierto a lo nuevo a prevenir enfermedades no haciéndonos tal o cual examen para saber detectar una enfermedad terminal precoz, sino para enseñarnos a vivir, a ser moderados a desarrollar nuestro sentido común y a encontrar la ventaja, el beneficio de lo simple y austero.

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