Una nueva mujer

Una nueva mujer

El condicionamiento de los últimos 20 años ha sido grande, y la mujer ha sido programada para ser aquella mujer-hombre, capaz de funcionar como madre y padre, de salir a trabajar y resolver con el máximo de eficiencia todos los problemas, de ser creativa e inventar proyectos de manera de sentirse, además de todo reconocida por el medio social.

Hoy hay un indicio de querer volver, aunque cuesta todavía, porque hay algo que dice que deben hacerse cosas importantes y que éstas son más importantes que disfrutar descalza el contacto con la tierra, el color naranja y verde de unas zanahorias y unos puerros cocinándose en el fuego, el sol radiante acariciando el rostro en una mañana primaveral, el color de unas flores adornando la mesa familiar, caminar, sonreír, respirar, etc.

Algo aún sigue quedando que dice que lo importante es traer dinero, hacer grandes obras a favor de los demás, leer libros de autores conocidos, servir a la comunidad, hacer, hacer, hacer… Y la mujer hoy se cuestiona porqué tanto hacer.

Es bien sabido que los condicionamientos no son fáciles de desaparecer, a veces la comprensión es solo intelectual y si bien se valora la grandeza de lo pequeño, quedan revoloteando resabios de lo asimilado a través de mensajes y propagandas que mostraban el modelo de una mujer archí emprendedora, sumergida en la acción exterior.

El feminismo intentó reivindicar la posición de la mujer lo cual fue bien justo, pero se equivocó en su carácter defensivo cargado de resentimiento hacia los hombres, generando mujeres que han querido dejar de serlo y convertirse en hombres, creyendo que los valores de la vida están marcados por el hacer, sin darse cuenta que en esa incesante acción estaba mostrando su inmensa carencia afectiva, a través de ser reconocida. Hoy esa misma mujer, ya madura, comienza a advertir la necesidad de encontrarse consigo misma, de cuestionar lo que vivió hace ya 20 años, de comprenderlo, admitiendo entonces aquellas palabras del poeta que dicen algo así:

“El ideal de perfección no muere deteniéndose, al contrario así vive verdaderamente”
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