El Vínculo Con La Comida – Parte 2

El Vínculo Con La Comida – Parte 2

Los siguientes son los comentarios más comunes que las personas hacen en relación a la comida, a la salud en general y  nuestras reflexiones en respuesta a los mismos.

Me cuido, almuerzo galletitas con queso light, un yogur diet y fruta. ¿Cómo van a estar vendiendo algo que haga daño a la gente?

Las propagandas tienen una gran influencia en las personas.

Al encender el televisor se es bombardeado por imágenes y consejos sobre comer tal o cual yogur que baja el colesterol, permite movilizar el intestino y le da nutrientes a nuestros hijos, o tal galletita que ahora viene adicionada con ácido fólico y no contiene grasas trans, o tal quesito que baja los triglicéridos.

No se cuestiona, no se investiga, no se duda de lo que dicen, ya sean las propagandas televisivas o el médico.

En la industria alimenticia prevalece el marketing, las ventas y las ganancias a la salud de las personas.

La competencia es mayor cada vez y una de las formas de competir es bajando los costos. Esto ocurre usando más químicos.

A su vez la industria química es manejada por multinacionales que venden a precios bajos y manejan la industria alimenticia. Los químicos son más económicos que los productos naturales y orgánicos, generan una buena competitividad en el mercado.

Los productos diet o light, contienen químicos poderosos como el Aspartame, que está asociado su consumo con 92 enfermedades (ver artículo sobre Aspartame en Boletines de salud del Spa Las Dalias) www.spa-lasdalias.com.ar

Los productos desgrasados eliminan junto a las grasas los nutrientes de los alimentos, entre ellos el calcio.

Las galletitas se elaboran con aceites hidrogenados, que son aquellos  que producen las grasas trans que afectan la salud humana rigidizando las membranas celulares, impidiendo la eliminación de toxinas y la incorporación de nutrientes y afectando el sistema cardiovascular y haciendo difícil eliminar el sobrepeso.

El comer diet o light no es beneficioso para la salud, por el contrario, es perjudicial porque incorpora al organismo una gran cantidad de químicos que lo desvitalizan e intoxican. Comiendo de esta manera baja la energía y el sistema inmune.

También existen propagandas acerca de los beneficios de tal o cuál queso o yogur adicionado con activadores de la flora intestinal. La gente dice, “Estoy comiendo eso que en la televisión recomiendan, tiene que ser bueno, ¿Cómo van a estar recomendando algo que haga daño y que además el médico me aconsejó consumir?”

Los productos lácteos que se comercializan provienen de vacas  a las que se les acelera su proceso de crecimiento con alimentos para engorde, que contienen hormonas y que las ingieren a partir del alimento que consumen o bien por medio de inyecciones.

A las vacas cuando enferman se las cura con antibióticos, hecho bastante común, que luego pasa a la leche y a sus derivados, y que el consumidor de estos productos ingiere indirectamente.

Todo lácteo industrializado contiene, también, resaltadores de sabor, conservantes, además de estrógenos y antibióticos, edulcorantes o Aspartame.

Esta química que se  ingiere es responsable, en gran medida, de las alergias, asma, problemas bronquiales, disfunciones hepáticas e intestinales (colon irritable), problemas hormonales como quistes, problemas en próstata, fibromas, menarcas precoces, menopausias precoces, cáncer de útero, mamas, ovarios.

Ser una persona confiada de todo es tan peligroso como ser desconfiado de todo.

Hay que aprender a mirar, a observar, investigar acerca de aquello que las propagandas ofrecen, conocer la realidad del mundo, de los seres humanos, saber darse cuenta dónde está la necesidad de rédito que las empresas tienen y cuál es su objetivo, ¿el bienestar de la gente o el ganar dinero?

Como semillas de lino, almendras, nueces, uso aceites de girasol, lino, oliva, canola, como quínoa, amaranto, frutas secas, levadura de cerveza, frutas y verduras, en esto consiste mi comida de todos los días.

Uno puede comer muchos productos naturales, pero si no hay un criterio atrás, puede ser tan dañino como cualquier alimento quimicalizado.

En aras de vender, se genera la necesidad de hacer creer a la gente que si no consume tal o cual semilla, o tal fruta, o si uno no aprecia las bondades del kiwi, la canola, la chía o la quínoa, no va a estar saludable.

Si bien es cierto que los alimentos naturales, como cereales, legumbres, semillas y los aceites producidos a través de aceitunas, semillas de girasol, de lino, etc., tienen muchas bondades en relación a la salud, es real que existe un consumo indiscriminado de los mismos.

Todos estos alimentos aportan beneficios para la salud humana, pero hay que saber usarlos, no todos son para todo el mundo, ni pueden ser consumidos diariamente.

Si bien las semillas de lino aportan aceites esenciales para la salud y contienen fitoestrógenos que ayudan en un caso a los problemas circulatorios, intestinales y en temas relacionados con desequilibrios hormonales, son fuertes para digerir, incluso su aceite. Es aconsejable moderar su uso para no sobrecargar la función hepática.

Lo mismo ocurre con el consumo diario de almendras y nueces. Las almendras tienen un alto contenido en calcio, pero depende en qué época del año han de ser consumidas y en qué contexto. Al tener tantos nutrientes son difíciles de aceptar para el buen funcionamiento del hígado. Por eso es necesario consumirlas más en invierno y junto a ensaladas o con alguna fruta como manzana o pera. En verano su uso tiene que ser moderado y  ocasional.

Suele ocurrir, que ingiriendo sin demasiado criterio estos alimentos las personas se sienten ansiosas, cansadas, sin energía, con dolores de cabeza, contracturas y esto se debe a que el hígado se carga, el intestino se irrita.

Por todo eso es necesario tener una guía , una orientación criteriosa y saber consumir adecuadamente cada alimento natural, para que no falten nutrientes, ni haya excesos de los mismos que perjudican tanto o más que la falta.

No son necesarios tantos elementos nutricionales para estar bien.

Se trata de incorporar cereales integrales diariamente, e ir observando cuáles son mejores en función de las características personales, pero básicamente arroz integral, trigo integral en forma de pastas, mijo, cebada perlada algunas veces, un poco de avena especialmente en invierno, quínoa cocinado con verduras, alguna que otra vez a la semana. Lentejas, poroto aduki o garbanzos algunas veces en la semana, queso de soja, que es la manera más digerible de consumir la soja, huevo orgánico, 2 ó 3 veces a la semana, tal vez si la persona no es vegetariana, pescado 1 ó 2 veces a la semana, ocasionalmente zeitán, que es la carne vegetal, verduras cocidas y crudas, dependiendo del intestino de la persona, algunas semillas de vez en cuando y no diariamente como nueces, almendras, semillas de girasol y de zapallo, un buen aceite de oliva de 1º presión en frío y alguna que otra vez sustituir este en ensaladas o condimentando verduras con aceite de girasol o lino o germen de trigo, pero no diariamente. Luego algún queso ocasional, orgánico, con bajo contenido en grasa y fruta de estación 1 ó 2 por día dependiendo la época del año.

La comida sana me deja insatisfecho, no me sacia

La comida tiene que generar satisfacción, por más saludable que sea.

Los alimentos que contienen grasa, proteína y carbohidratos generan satisfacción, por eso la gente es tan proclive a comer carnes, lácteos, quesos, masa, tartas, pastas.

Dentro de una cocina natural y una comida natural es posible consumir estos mismos nutrientes y encontrar satisfacción.

Cuando la comida contiene, proteínas, minerales, grasas, carbohidratos, vitaminas y agua, la persona se siente satisfecha porque ha incorporado todos los nutrientes necesarios para que su organismo físico-psíquico esté en armonía.

Si en el almuerzo que es la comida principal se incorporan carbohidratos en forma de cereal (arroz, quínoa, cebada, trigo o pastas, mijo, avena, etc.), proteínas, ya sean animales (queso, huevo, pescado) o vegetales (queso de soja, zeitán, porotos negros o lentejas o garbanzos o aduki) y verduras, la persona está equilibrada y se sentirá satisfecha.

Luego durante la tarde no tendrá necesidad de comer dulces o panes, o queso o café o mate.

Las proporciones de cereales, proteínas y verduras estarán dadas, en función de las características individuales.

Hay personas que necesitan más fuego en su organismo, más calor, por lo que tendrán que consumir más cereales y proteínas que verduras y frutas. Hay personas que necesitan más agua, porque tienen demasiado fuego incorporado, entonces tendrán que consumir más verduras y frutas que cereales y proteínas.

Todo esto también, depende del clima, de la época del año y de la actividad que se desarrolle.

Por ejemplo los lugares cálidos admiten consumir más verduras y frutas, los lugares fríos implican consumir más cereales y proteínas.

El verano lleva a comer más verduras y frutas y el invierno más cereales y proteínas.

Si hay mucho desgaste mental o físico hace falta ingerir alimentos consistentes, más elaborados, con más cocción.

Si la persona es de acumular mucha tensión, y presión, necesita alimentos que le ayuden a drenar (verduras, fruta, algas).

Cuando la comida está equilibrada, hay satisfacción, energía, equilibrio emocional.

Si como únicamente comida natural o llevó adelante una alimentación natural me convierto en fundamentalista o dogmático

¿Qué es ser fundamentalista o dogmático?

Una persona fundamentalista o dogmática es rígida, cerrada, no es capaz de dialogar, impone su criterio, no es racional, reflexiva, acepta un concepto sin cuestionarlo, no duda, vive de certezas, no existen matices en su vida, todo es blanco o negro, no acepta la diversidad ni las opiniones de los otros, no escucha, repite las palabras o las ideas de otros, juzga a los demás por lo que hacen, no acepta la libertad de los otros.

¿Es ser fundamentalista, elegir aquello que es bueno para uno, luego de un conocimiento profundo de las causas que hacen que tal o cual alimento sea negativo para la salud?

¿O es fundamentalista aquél que sabe que hay algo que le hace mal y sin embargo es incapaz de moverse de esa actitud, de desapegarse de la búsqueda de placer, del “me gusta” o “no me gusta”, más allá del daño o no que le genere?

¿No es fundamentalista aquél que juzga a otro por lo que come? ¿Es ser fundamentalista ser responsable y saber que si hay algo que me hace daño lo dejo y algo que me hace bien lo tomo?

Si una persona se cuida y tiene capacidad de desapegarse de hábitos, sería lo contrario de fundamentalista, ya que está dispuesta a cambiar, a saber dejar, a no aferrarse a una estructura determinada.

También esa misma persona puede ir descubriendo que hay alimentos nuevos que puede incorporar y alguna vez hasta intentará ver que mal o bien le cae determinado alimento, probará, experimentará, estará abierta a ver qué sucede con diferentes cosas.

En cambio el que no deja aquello que le hace daño por temor a ser fundamentalista en verdad lo es, ya que está rígido en su propia estructura.

 

El médico me dijo que tengo que comer lácteos para evitar la osteoporosis y que tengo que tomar pastillas de por vida para la hipertensión y el hipotiroidismo. ¿Cómo los médicos van a aconsejar algo que sea malo para la gente?

Si bien es cierto que hay diferentes opiniones frente a determinadas cosas y que en temas de salud existen diversas teorías, el punto es la capacidad de cuestionar que cada uno pueda tener.

¿Porqué uno habría que creer, sin ninguna duda lo que otro dice? Tampoco se trata de vivir desconfiando, pero habría que preguntarse en qué se basa alguien para aconsejar.

Por el hecho de pagar a alguien, no podemos dejar en sus manos nuestra salud, ya sean estos médicos o psicólogos.

Cada persona tiene que hacerse cargo por lo que le ocurre, investigar y conocer el origen de su problemática.

Sucede que por comodidad uno prefiere pagar y que el otro decida por uno.

Muchos médicos aconsejan o dan pautas que en lugar de aliviar empeoran y las personas dicen: “el médico me dijo”, como si esto fuera palabra santa, no hay capacidad de cuestionamiento, se acepta esa visión, sin la mínima duda y se toma de por vida la pastilla o se va a la operación quirúrgica o se recibe diálisis o anticoagulación, cuando tal vez existan otras alternativas que la persona ni siquiera se planteó. Tal vez la operación es lo adecuado, o la anticoagulación o la biopsia, pero es necesario investigar.

También es importante saber que existen otras formas de resolución de los problemas, a través por ejemplo de cambios en los hábitos de vida, ya sea la alimentación, la actividad física, tratamientos con masajes, acupuntura, agua, barro, plantas medicinales, etc.

Muchos médicos aconsejan a las personas el consumo de lácteos para evitar o curar la osteoporosis. Sin embargo hay una visión diferente al respecto, avalada por una medicina natural e investigaciones relacionadas con ello (ver boletín Osteoporosis, www.spa-lasdalias.com.ar).

Los países donde más osteoporosis hay son aquellos dónde más lácteos se consumen y donde menos osteoporosis hay es donde menos lácteos se consumen.

La sangre de una persona tiene que ser alcalina para que sea de buena calidad, pero la sangre de muchas personas se acidifica. Muchos de los problemas de salud que hoy existen tienen que ver con una sangre acidificada, ya sean infecciones, problemas estructurales y óseos, contracturas, gastritis, flatulencias, colon irritable, depresión, trastornos de ansiedad, etc.

La sangre se acidifica por varias causas, una de ellas es el consumo de grasas saturadas. La leche y sus derivados ya sean quesos, yogur, manteca y crema de leche acidifican la sangre.

Cuando se consumen grasas saturadas, ya sea carne roja, pollo, embutidos o lácteos la sangre se acidifica, pero en una intención de homeostasis, ésta quiere volver a su estado de alcalinidad que le es propio.

Surge de esta forma la inteligencia natural del organismo que quiere volver a su estado de equilibrio. En ese proceso busca los minerales alcalinos y de esta manera quita calcio de los huesos, flúor de los dientes, yodo de la tiroides, hierro de la sangre, magnesio y zinc del cerebro, etc.

De manera, que más que preocuparse en cómo incorporar calcio habría que estar atento a evitar que se vaya, que se pierda. Cuanto más lácteos se consumen más calcio se pierde.

Si se consumen grasas diariamente, incluso lácteos descremados o desgrasados, en el proceso de quitar la grasa se pierde el calcio. Luego los médicos aconsejan ingerir calcio en cápsulas que hasta pueden llegar a generar cálculos renales o de vesícula por exceso del mismo e inflamación del hígado.

El consumo de azúcar, café, té negro, yerba mate, carnes, frutas en exceso, también quita minerales del cuerpo porque acidifican la sangre.

El calcio por ejemplo se encuentra en las algas marinas, en las semillas de sésamo, en el repollo, en el brócoli y coliflor, en los cereales integrales que contienen silicio y que por un proceso de transmutación biológica se transforma en calcio.

También las frutas, especialmente la manzana y las peras son ricas en boro, así como las legumbres y frutas secas. El boro parece aumentar la cantidad de calcio absorbida a partir de los alimentos y disminuir su eliminación, este efecto ayuda a que los huesos se mantengan fuertes.

 

También los médicos aconsejan frente a un episodio de hipertensión tomar un antihipertensivo de por vida o frente a una baja en los índices de la tiroides, tomar tiroxina.

Ingerir de por vida una pastilla, además de la dependencia que se produce a nivel emocional, ya que la persona siente que si no cuenta con su pastilla sucumbe o muere, lo cual hace vivir a uno con sensación permanente de inseguridad , afecta a otras funciones corporales, lo cual implica un deterioro en la calidad de vida.

 

El consumo diario de medicamentos, es decir de químicos, afecta la función del hígado, riñón, intestino, órganos excretores que eliminan las toxinas del cuerpo. Los químicos son toxinas difíciles de eliminar, lo cual implica un esfuerzo para toda la condición y una baja en el sistema inmunológico.

Muchos médicos no se plantean esta situación y ven en la medicación sólo una posibilidad de salvación y no de nuevos y diferentes problemas.

Un desequilibrio en la presión sanguínea tiene muchas causas (ver Hipertensión en libro “Aprender a Cuidar el Cuerpo-Mente” Ed. Kier), emocionales, malos hábitos alimenticios y de vida en general, que pueden ser resueltos naturalmente a partir no solo de comer sin sal, sino de comprender los motivos subyacentes psicológicos, y llevar adelante un programa de alimentación natural, actividad física diaria y tratamientos con agua, ejercicios para eliminar las sobrecargas (ver Formas saludables de Vida, Ed. Lumen).

Con los desequilibrios en tiroides ocurre lo mismo. ver nota en web: Hipotiroidsimo, www. spa-lasdalias.com.ar).

Hoy la mayoría de las mujeres tienen problemas con su tiroides, es común en las épocas que se viven.

Si se midiera el funcionamiento de otras glándulas encontraríamos lo mismo, una deficiencia en su funcionamiento, esto mucho tiene que ver con el ritmo de vida actual, donde la mujer ha perdido su feminidad, vive con exceso de pensamiento, alejada de su sensualidad y sexualidad.

Cuando la persona se adentra en sí misma, y toma conciencia de su necesidad de armonizarse a partir de reencontrarse con su ser mujer, cuando incorpora a su alimentación algas marinas y deja de consumir aquello que le quita o le desequilibra el yodo, cuando mueve su energía estancada, ocurren cambios considerables sin necesidad de tener que tomar de por vida la medicación para regularse.

 

Sin embargo, las personas dicen: ¿Porqué los médicos no dicen todo esto y aconsejan algo que no es bueno para uno?

Primero que nada no se trata de todos los médicos sino de algunos que tal vez sean la mayoría.

Existen médicos que ven a la  medicina no como un negocio mercantil y que no atienden un paciente tras otro sino que se conectan con esa cualidad humana propia de la medicina.

Esos médicos atienden muy pocas personas cada día porque a cada uno le dedican más de una hora de atención, ponen toda su energía en enseñarle al paciente cómo curarse, como ser perceptivo y estar atento a sí mismo.

Le enseñan que su cuerpo no está separado de su mente, que uno es una unidad, que uno es cuerpo y que necesita aprender a registrar cada parte de sí mismo, enseñan a sensibilizarse y a fortalecerse.

Ese tipo de médico tratará de no violentar a la persona, de no darle nada que le genere contraindicaciones, tratará de comprender su naturaleza emocional, su capacidad de vincularse afectivamente con los otros, tratará de ayudar a la persona a que pueda concretar sus anhelos de vida, y le mostrará que en la naturaleza se encuentran los resortes necesarios para su autocuración.

Se tomará todo el tiempo necesario para explicarle y para que el paciente entienda.

Este tipo de médico tratará de investigar, qué formas de curar existen que no generen sufrimiento ni dependencia.

Obviamente no será una persona cómoda que acepta sin cuestionamiento lo que le enseñaron académica o institucionalmente, sino que habrá indagado, buscado, desde su humanidad, como ayudar a generar personas libres, felices y que puedan vivir plenamente, sin necesidad de depender de fármacos o extirpando algún órgano, tratará de no sacar porque si lo que no sirve, sino que recompondrá lo dañado de una forma suave, comprensiva y respetuosa de las leyes naturales.

No considerará a la enfermedad como un extraño que vino a generar un daño o que hay que desterrar como si fuera un ejército enemigo, sino por el contrario considerará a la enfermedad como un aliado, como una oportunidad de crecimiento que le ha de permitir a la persona ordenar su vida, cambiar, crecer como ser humano.

Por último así como ocurría en la antigua China, el médico cobraba cuando su paciente estaba sano, esto significaba que había hecho bien su rol de maestro, de enseñar a autocurarse y a prevenir las dolencias levantando su sistema inmune.

Un buen médico enseña, le dice a la persona que vaya aprendiendo cómo actuar frente a una indigestión, a una gripe, que recurra a él cuando lo necesite pero que pueda  ser cada vez más independiente.

 

No quiero ser esclavo de la cocina

En general se asocia el comer sano con pasar el día en la cocina, cocinando.

Es un hecho que hoy casi nadie cocina, las personas están tan atareadas en su tarea laboral que la mayor parte del tiempo come afuera de su casa o bien a través de un delivery de pizzas, empanadas, tartas o pollo. Otra de las cosas que la gente hace es comer un yogur con fruta al mediodía y pan con queso por la noche.

De hecho que esta forma de comer es en gran parte responsable de los males físicos y psicológicos que hoy se padecen.

Cuando se habla de llevar adelante una alimentación responsable, se trata de ser también uno mismo el hacedor de su propia comida o que alguien de confianza dedique un poco de tiempo al acto de cocinar. Esto redundará en la salud, el bienestar y la alegría de vivir.

Cocinar sano no significa pasar todo tiempo del que se dispone en la cocina (ver “Cómo cocinar sano con poco tiempo en la cocina”, libro “Aprender a Cuidar el Cuerpo-Mente”, Editorial Kier).

Si se es organizado se puede comer muy bien, sin ocupar demasiado tiempo en la cocina.

Hoy existen lugares en dónde se pueden adquirir buenos panes, un buen quesillo de cabra o queso orgánico. Luego tener un buen pescado o huevos orgánicos. Cocinar verduras que queden guardadas en recipientes de vidrio o acero inoxidable, cocinar cereales y guardarlos de la misma forma, incluso en el freezer. Comprar tofu (queso de soja) y zeitán orgánico y cocinarlos en la plancha con aceite de oliva y salsa de soja.

En el mismo lapso de tiempo que uno cocina un trozo de carne o pollo con ensalada, puede cocinar fideos integrales de buena marca, con verduras cocidas y un huevo revuelto con cebollita de verdeo o arroz integral con una chuleta de queso de soja y ensalada.

El tiempo de dedicación es el mismo.

Lo que produce dificultad no es el tiempo, sino el verdadero interés, predisposición y el cambiar de estructura.

Los cambios se producen a través de la comprensión, si uno vé claramente la importancia que tiene comer bien y cómo eso incide en el propio bienestar, se encuentra el tiempo para que ello ocurra.

No me doy cuenta porqué me duele la cabeza, no me doy cuenta porqué no tengo energía, fuerza, no me doy cuenta porque me duele el estómago…

Darse cuenta es ser consciente, es saber, conocer porqué a uno le pasa lo que le pasa. Obviamente que hay cosas que ocurren en la vida y son imponderables, pero hay otras que tienen su razón de ser, son el producto de algo que lo ha generado y no se trata de poner el descubrimiento de eso en la opinión de alguien de afuera que tal vez conozca poco de uno.

Si una persona es observadora de sí misma puede darse cuenta de porqué le pasa lo que le pasa. Para ello se requiere atención y sensibilidad, y esto se desarrolla, se aprende.

Tiene que haber registro, atención a cada cosa que sucede, a lo que como, si bebí alcohol, comí dulces, mucho pan, tortas o demasiado mate o mucha grasa.

También es necesario observar el clima, si hay nubes o sol, humedad o sequedad.

Si se trabajó mucho, si se discutió con alguien o si se pasó una noche de insomnio, si se fué paciente o no con alguien con quien uno se vincula, si se pudo pasar de la bronca a la comprensión, si uno se deja llevar por la opinión de los otros, si se tiene miedo, angustia, ansiedad.

Si todos los fines de semana cuando se come afuera, la persona siente que le baja mucho la presión y tiende a desmayarse y se ingirió alcohol o grasas o azúcar, esto está diciendo que el consumo de estos alimentos afectan la función hepática, por lo que la sangre no circula adecuadamente y la presión sanguínea baja.

Si en la cena se ingirieron alimentos con mucha grasa y por la noche uno se despierta con dolor de estómago, la razón está en el exceso de grasas que ni el hígado, la vesícula, el estómago y el páncreas pueden asimilar.

Si se está disperso, no hay capacidad de concentración, falta energía, potencia, se está hipersensible y se tiende a llorar a menudo, seguramente le falta fuego a la alimentación, se está consumiendo mucha fruta, dulces, azúcar en diferentes formas, harinas.

Si el dolor de cabeza es frecuente, tal vez atrás de ello exista una alergia alimenticia, a los lácteos (leche, queso, yogur, manteca), harinas, alcohol, azúcar o algún producto químico.

El desechar esos alimentos podrá hacer ver cuál es el origen del dolor de cabeza y tal vez con algo que se elimine del día a día, el dolor desaparece.

Por supuesto que existen otros imponderables además de la comida, como ya se mencionaron, pero en la elección del alimento se encuentran muchas veces, las causas de males cotidianos, que estando atento  se puede llegar a comprender el origen de los mismos.

 

Soy un gourmet, disfruto con el sabor de todos los alimentos, la comida natural es insípida

Un gourmet es aquella persona que disfruta y siente placer con la comida, que sabe apreciar los diferentes sabores, combinaciones, presentación de los platos.

Cuando se habla de cocina gourmet se hace referencia a una comida creativa, elaborada, diferente a la tradicional.

Estas mismas cualidades pueden apreciarse en una comida saludable. Que una comida sea saludable no significa que sea insípida. Justamente se trata de hacer una fusión entre lo terapéutico y lo sensitivo, ese es el valor de una cocina vegetariana, natural, que permita sentirse bien, que no sea pesada, densa, que genere bienestar, que de energía, que pueda ser bien digerida, que no embote la mente y que a la vez dé satisfacción y desarrolle los sentidos y la sensibilidad, que permita a la persona apreciar lo sutil de cada sabor, de cada combinación, que tenga colorido y que pueda actuar terapéuticamente.

En una comida natural se puede encontrar calidad, sensitividad, satisfacción, colorido, buena mezcla de sabores y combinaciones de verduras, cereales, legumbres, semillas, algas y que todo eso genere bienestar físico y psicológico.

Como arroz integral, pescado, frutas, verduras y no bajo de peso

Cuando a algunas personas se les pregunta el origen de su sobrepeso, dicen que no lo saben, ya que comen poco y además alimentos naturales como arroz integral, pan integral, frutas y verduras.

Si existe un orden en la alimentación y la persona sabe equilibrar sus alimentos, se produce una armonía natural, en donde el sobrepeso no tiene cabida.

Una alimentación basada en cereales integrales, legumbres, muy poca proteína animal en forma de pescado, huevos orgánicos, algo de lácteos orgánicos, verduras variadas, fruta en poca cantidad, aceite en poca cantidad y de primera presión en frío, té de hierbas silvestres, sin consumir azúcares, harinas, alcohol, bebidas cola y químicos, genera una armonía en el organismo que lo que está demás desaparece, en este caso la grasa corporal.

Es imposible que una persona que se alimenta naturalmente de la manera mencionada no elimine su sobrepeso.

No hace falta hacer dieta de bajas calorías y racionar la comida.

Si la alimentación está bien equilibrada, no le será necesario a la persona comer en cantidad.

Cuando se está químicamente equilibrado, no surge la necesidad de comer demás.

De esta forma no existen restricciones, se trata simplemente de aprender a comer, a generar un orden, a estabilizar la química interna con los nutrientes necesarios.

Por ejemplo si la persona utiliza aceites hidrogenados, prepara las verduras y además condimenta las ensaladas, el arroz, los fideos y compra panes o masas de tartas o galletas, preparadas con este tipo de aceites, no bajará de peso.

Los aceites hidrogenados tales como margarinas, aceites comunes que se usan en cocina y que no son de primera presión en frío, contienen grasas trans, que rigidizan las células del cuerpo, impidiendo que salgan las toxinas y entren los nutrientes. Si se consume diariamente algo de este tipo de grasas, no se puede eliminar el sobrepeso fácilmente, aunque se coma en no demasiada cantidad.

Por otro lado si se consume diariamente alguna medicación o alimentos tratados químicamente, el organismo acumula toxinas que sobrecargan las funciones digestivas, encargadas de metabolizar los alimentos y la capacidad desintoxicante del organismo se ve disminuida.

Si además la persona consume frutas azucaradas, como banana, durazno, melón, uva, ciruela, ananá, está incorporando una cantidad de azúcar al organismo que también además de quitarle minerales, genera calorías extras.

Si por otro lado consume pan, aunque sea integral, de 4 a 5 rebanadas diarias, tampoco disminuirá su sobrepeso ya que las harinas de cualquier tipo generan calorías extras.

Obviamente que el alcohol y las bebidas cola actúan de la misma forma, lo mismo que las grasas saturadas de carne roja, pollo, leche y sus derivados (queso, yogur, manteca, crema de leche).

También el consumo de productos tratados con edulcorantes naturales, como el caso del Aspartame, que forma parte de los alimentos llamados diet o light, que no contienen azúcar, cargan tanto la función hepática, que luego la persona se siente necesitada de consumir harinas y algo dulce, ya que el hígado cuando está cargado pide este tipo de alimentos. Cuanto más “diet o light se consume, más necesidad de carbohidratos se tiene, por lo que no se baja de peso fácilmente de esta manera.

Si se consumen los alimentos que comúnmente la gente dice que ayudan a bajar de peso y a pesar de eso no se baja, habría que investigar si realmente se está haciendo bien lo que se hace.

Se trata de ser muy sincero con uno mismo e informarse bien.

Lamentablemente la propaganda y algunos médicos movidos por el interés en la fama y el dinero, promueven dietas milagrosas, basadas en cifras (tantas calorías, tal o cual combinación, etc.), que lejos de ayudar a la persona a desarrollar su sentido común, su sensibilidad para percibir en su cuerpo los efectos de alimentos naturales, biológicos, de una cocina sensitiva, sana, por el contrario, promueven el uso de alimentos químicos, dependencia con el terapeuta , casi de por vida para que éste le aconseje siempre, en lugar de enseñar a comer, de ayudar a equilibrar sus emociones, de comprender el vínculo con la comida, la insatisfacción, la dependencia y el apego a ciertos alimentos y enseñar la importancia de estar estable químicamente con la cantidad de nutrientes necesarios.

Entonces, sin la necesidad de restringir las cantidades, es decir aprendiendo a comer no como un faquir, sino moderadamente y lograr esto a partir de generar satisfacción, con alimentos que den potencia, que ayuden a desintoxicar el organismo, llevando adelante un equilibrio natural, es imposible no establecer el peso apropiado a cada uno, tanto para el que necesite bajar, como para el que necesite subir.

Trato de no comer sano porque sino me aíslo de la gente y no puedo tener vida social

Para todos el compartir la vida con amigos, familia es básico y necesario.

Necesitamos de la vida social y del contacto con los otros. De hecho es en el vínculo con las otras personas, en donde podemos desarrollarnos, crecer y darnos cuenta de nuestras limitaciones y posibilidades de cambio.

¿Pero, porqué el que uno se alimente saludablemente, puede llegar a ser un impedimento para lo anteriormente expuesto?

En el día a día, en la comida cotidiana, en lo que uno se prepara en su propia casa, es necesario que exista un orden, una forma racional de comer, tener los productos para elaborar una comida sana y gustosa, prevista ya anteriormente.

¿Qué ocurre cuando uno va a comer afuera?

En ese caso se pide aquello que le resulte menos nocivo, tal vez pescado con verduras, agua mineral, luego alguna fruta o ensalada de frutas. Tal vez pastas, fideos, ñoquis de papa, ravioles de verduras, con alguna salsa liviana o bien con solo aceite de oliva y verduras. También puede uno beber un jugo de fruta natural y tomar un té de hierbas. Esto hoy existe en cualquier restaurant, incluso ya cada vez existen más lugares en dónde es posible consumir alimentos naturales, arroz, integral, lentejas, fideos de arroz o de trigo sarraceno. El comer afuera no es un impedimento para comer bien. Tal vez no sea exactamente como en casa, pero es posible comer liviano y luego no sentirse mal y compartir con otros un encuentro.

¿Qué ocurre cuando a uno lo invitan a comer en otra casa, donde uno no elige?

Por un lado está el hecho de que si la persona que invita es un amigo, sabrá la forma de comer que uno tiene y hará algo parecido a lo que cree que uno come habitualmente. Puede que no lo sepa y entonces uno comerá aquello que menos daño le haga y en poca cantidad para no despreciar al otro.

Si hay carne y ensalada y la persona no come carne, comerá la ensalada, si hay alcohol, tomará agua y si come algo que nunca está habituado a comer, al día siguiente se cuidará mucho, de manera de contrarrestar lo ingerido.

Uno se puede adaptar, mostrar un bajo perfil y no estar diciendo, esto no como, aquello tampoco.

Si uno no hace alarde de la forma que tiene de comer, pasa desapercibido y naturalmente comerá lo que no le haga daño o lo que menos daño le haga y luego verá cómo en los siguientes días, se cuidará para sentirse bien.

El problema principal generalmente no está en uno sino en los otros.

Muchas veces a los otros les molesta que uno se cuide con la comida. Se sienten juzgados por uno, más allá de que uno no los juzgue.

Cada persona es libre de hacer y comer como quiere, el hecho de uno cuidarse no significa que se esté criticando al resto que no haga lo mismo, siempre y cuando uno no se ponga en el rol de “educador”, que si es realmente molesto.

No quiero comer tan sano porque si llegara a tener un accidente, me llevan a un hospital y me dan medicamentos, eso me va a hacer daño

Cuando una persona lleva una vida saludable, entiéndase por ello una alimentación adecuada, racional y responsable, una actividad física diaria, que permita generar una buena circulación de la sangre y de la energía, el contacto con la naturaleza y los espacios de tiempo para el recogimiento y la introspección, cuestionándose, invitando a los conflictos a que se expresen y no queden negados, esta persona dispone de energía genuina, sensibilidad y fortaleza.

Esta fortaleza significa que además de poder dar respuestas adecuadas a las circunstancias de la vida desde el punto de vista psicológico, que implica sobrellevar la adversidad y no enmarañarse en situaciones que no tienen sentido involucrarse, significa además tener capacidad de dar respuestas a ciertas enfermedades y problemas concretos de salud.

Cuando una persona desarrollado su sensibilidad y fortaleza y surge una enfermedad, la respuesta del organismo es inmediata y dispone de energía frente a infecciones y diversos problemas porque su sistema inmune está alto.

En el caso de una accidente, si es que no está con capacidad de decir lo que quieren que le hagan, si bien tiene una sensibilidad grande frente al daño que un medicamento pueda ocasionar, el no haber casi consumido medicamentos en su vida o por mucho tiempo, le habrá permitido tener una alta inmunología, lo cual implica fortaleza, resistencia para poder combatir el supuesto daño que dicho medicamento le genera.

No haber consumido nunca o casi nunca medicamentos y por un tiempo prolongado, no significa que el organismo no tenga capacidad de transmutarse, en un caso de accidente.Cuando la persona es sana, está purificada internamente, está fuerte, está sólida, tiene respuestas corporales semejantes a las de un niño.

Purificación no es sinónimo de debilidad por el contrario, si así lo fuera no es purificación, es demasiada fragilidad, se ha limpiado sin fortalecer.

 

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